Vidas de los Profetas · Capítulo 2
- 11. Isaías.
- 22. Este era de Jerusalén. Halló la muerte a manos de Manasés, siendo aserrado en dos partes, y fue sepultado debajo de la fuente de Rogel, junto al conducto de las aguas que Ezequías cegó para el enemigo al obstruir su curso.
- 33. Por causa del profeta, Dios obró el milagro de Siloé; porque antes de morir, estando desfallecido, oró pidiendo agua, y le fue enviada de esta fuente. Por lo cual fue llamada Siloé, que significa «enviado».
- 44. También en los días de Ezequías, antes de que el rey construyera los estanques y las cisternas, por la oración de Isaías brotó un poco de agua allí, para que la ciudad, en aquel tiempo sitiada por los gentiles, no pereciese por falta de agua.
- 55. Pues el enemigo buscaba dónde beber, y al cercar la ciudad acampó cerca de Siloé. Si acudían los hebreos a la fuente, el agua brotaba; si venían los gentiles, no salía gota alguna. Por tanto, hasta el día de hoy el agua fluye repentinamente, para mantener memoria del milagro.
- 66. Y habiéndose hecho esto por la oración de Isaías, el pueblo sepultó en memoria suya su cuerpo junto al paraje, con diligencia y gran honra, para que mediante sus ruegos, aun después de muerto, siguiesen gozando del beneficio de las aguas. Ciertamente recibieron una revelación acerca de él.
- 77. Su sepulcro, no obstante, está cerca del sepulcro de los reyes, detrás de la sepultura de los sacerdotes, hacia el lado del sur.
- 88. Salomón edificó los sepulcros, trazados por David, al oriente de Sion, por donde pasa el camino de entrada desde Gabaón, a veinte estadios de distancia de la ciudad. Hizo una fábrica tortuosa cuya entrada era insospechada; y hasta el día de hoy es oculta para la mayoría de los sacerdotes y del todo ignorada por el pueblo.
- 99. Allí guardó el rey el oro y las especias preciosas de Etiopía.
- 1010. Mas cuando Ezequías mostró a los gentiles el secreto de David y de Salomón, y profanó los huesos de sus antepasados, Dios pronunció maldición contra él, disponiendo que sus descendientes fuesen siervos de sus enemigos; e infértil lo dejó Dios desde aquel día.