Testamento de Jacob · Capítulo 12
- 1Mira pues, amado mío, cómo hemos oído estas cosas acerca de nuestros padres, los patriarcas.
- 2Imitemos, por tanto, sus obras y sus virtudes, y su amor a Dios y su amor a los hombres, y su hospitalidad, para que seamos dignos de llegar a ser sus hijos en el reino de los cielos, y para que ellos puedan orar por nosotros a Dios a fin de que nos libre de los tormentos del infierno, de los cuales el santo patriarca Jacob habló con palabras llenas de toda dulzura, cuando enseñaba a sus hijos acerca de los castigos y los llamaba espada del Señor Dios.
- 3Estos son el río de fuego que está preparado y que envuelve en sus olas a los pecadores y a cuantos se contaminaron.
- 4Estas son las cosas que el patriarca Jacob reveló cuando enseñaba a los demás hijos: que los que aman la instrucción debían oírle y hacer lo bueno en todo tiempo, amarse los unos a los otros y esforzarse por la caridad y la piedad.
- 5Porque la misericordia triunfa sobre el juicio, y la caridad cubre multitud de pecados; y además, quien tiene piedad del pobre, a Dios presta con usura.