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Testamento de Abraham · Capítulo 5

  1. 11. Entonces el capitán general descendió a la casa de Abraham y se sentó con él a la mesa, e Isaac les servía. Y cuando hubieron cenado, Abraham oró según su costumbre, y el príncipe supremo oró juntamente con él, y cada cual se recostó a dormir en su estrado.
  2. 22. Y dijo Isaac a su padre: Padre mío, yo también quisiera dormir contigo en esta pieza, para escuchar vuestras pláticas, pues me deleito en oír la excelencia de la conversación de este virtuoso varón. Abraham respondió: No así, hijo mío, mas retírate a tu recámara y duerme en tu lecho, para que no seamos molestos a este varón.
  3. 33. Entonces Isaac, habiendo recibido la oración de ellos y habiéndolos bendecido, se dirigió a su aposento y descansó en su cama. Pero el Señor puso el pensamiento de la muerte en el corazón de Isaac como en sueños, y cerca de la vigilia tercera de la noche despertó Isaac y se levantó del lecho, corriendo presuroso a la estancia donde su padre descansaba junto con el arcángel.
  4. 44. Llegando pues Isaac a la puerta clamó diciendo: Padre mío Abraham, levántate y ábreme prestamente, para que entre y me cuelgue de tu cuello y te estreche antes de que te aparten de mí.
  5. 55. Se levantó por tanto Abraham y le abrió la puerta, e Isaac entró y se arrojó a su cuello, prorrumpiendo en grandes lamentos. Y enternecido el corazón de Abraham, lloró asimismo a gran voz, y el capitán general, viéndoles derramar lágrimas, lloró también juntamente con ellos.
  6. 66. Sara, que estaba en su cámara, escuchó el llanto de ellos y acudió corriendo, encontrándolos enlazados en llanto. Y dijo Sara con lágrimas: Señor mío Abraham, ¿qué causa tenéis para llorar de esta suerte? Declárame, señor mío, ¿acaso este hermano recibido hoy por nosotros te ha traído nuevas de que Lot, hijo de tu hermano, ha muerto? ¿Por ventura te acongojas por esto?
  7. 77. El príncipe supremo respondió diciéndole: No sea así, hermana mía Sara, no es según tú supones; mas tu hijo Isaac, según creo, contempló una visión y vino a nosotros llorando, y nosotros al verle fuimos conmovidos en las entrañas y lloramos juntamente con él.