¿Quién es el rico que se salva? (Clemente) · Capítulo 33
- 1¿Cómo, entonces, da el hombre estas cosas? Pues daré no solo a los amigos, sino también a los amigos de los amigos. ¿Y quién es amigo de Dios? No juzgues quién es digno o indigno, pues puedes equivocarte en tu opinión. Ante la incertidumbre de la ignorancia, es mejor hacer el bien a los indignos por causa de los dignos que, al protegerte de los menos buenos, dejar de encontrar a los buenos. Pues, al ahorrar tus bienes e intentar averiguar quién merece recibirlos, puedes descuidar a algunos amados por Dios; la pena por ello es el castigo del fuego eterno. Pero, ofreciendo sucesivamente a todos los necesitados, necesariamente encontrarás a algunos de los que tienen poder ante Dios para salvar. 'No juzguéis, para que no seáis juzgados. Con la medida con que midáis se os medirá; se os dará una medida buena, apretada, sacudida y rebosante.' Abre tu compasión a todos los inscritos entre los discípulos de Dios; no desprecies la apariencia personal ni seas indiferente a ninguna edad de la vida. Si alguien parece pobre, andrajoso, feo o débil, no te aflijas por ello en el alma ni te apartes. Esa forma nos envuelve exteriormente con ocasión de nuestra entrada en el mundo, para que podamos ingresar en esta escuela común. Pero dentro habitan el Padre oculto y Su Hijo, que murió por nosotros y resucitó con nosotros.