¿Quién es el rico que se salva? (Clemente) · Capítulo 24
- 1Puedes incluso oponerte a la riqueza. Di: 'Ciertamente Cristo no me prohíbe la propiedad. El Señor no es envidioso.' Pero ¿ves que ella te vence y derriba? Déjala, arrójala, ódiala, renuncia a ella, huye. 'Aunque tu ojo derecho te escandalice', apresúrate a 'arrancarlo'. Mejor es entrar con un ojo en el reino de Dios que, sin mutilación, en el fuego. Sea mano, pie o alma, ódialo. Pues, si aquí es destruido por causa de Cristo, allí será restituido a la vida.