LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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¿Quién es el rico que se salva? (Clemente) · Capítulo 20

  1. 1El hombre rico y correcto según la ley, sin comprender estas cosas en sentido figurado ni cómo alguien puede ser a la vez pobre y rico, tener riqueza y no tenerla, usar el mundo y no usarlo, se alejó triste y abatido. Abandonó una condición de vida que solo conseguía desear, pero no alcanzar, haciendo de lo difícil algo imposible para sí. Era difícil que el alma no fuera seducida y arruinada por los lujos y encantos seductores que rodean una riqueza notable; pero no era imposible, aun rodeado por ella, alcanzar la salvación, con tal de que se apartara de la riqueza material hacia aquella captada por la mente y enseñada por Dios, y aprendiera a usar las cosas indiferentes recta y apropiadamente, esforzándose así por la vida eterna. Los propios discípulos se alarmaron y asombraron al principio. ¿Por qué reaccionaron así al oírlo? ¿Acaso poseían grandes riquezas? No; tiempo atrás habían dejado incluso sus redes, anzuelos y barcas de remos, sus únicas posesiones. ¿Por qué, entonces, preguntan consternados: '¿Quién puede salvarse?' Habían escuchado bien, como discípulos, lo que el Señor había dicho en parábola y de modo oscuro, y percibieron la profundidad de las palabras. Esperaban la salvación por carecer de riquezas; pero, al reconocer que todavía no habían renunciado por completo a las pasiones — pues eran principiantes, elegidos hacía poco por el Salvador —, quedaron extremadamente asombrados y desesperaron de sí mismos tanto como el rico tan apegado a los bienes que prefería a la vida eterna. Era, por tanto, apropiado que los discípulos temieran: si es rico tanto quien posee bienes como quien está lleno de pasiones, ambos serán igualmente excluidos de los cielos. Pues la salvación es privilegio de las almas puras y libres de pasiones.