Sobre la resurrección (Atenágoras) · Capítulo 6
- 1Por tanto, dado que existe gran diferencia de naturaleza entre todos los animales, que el alimento conforme a la naturaleza varía según cada especie de animal y el cuerpo nutrido, y que en la nutrición de todo animal hay una triple purificación y separación, se sigue que cuanto es ajeno a la nutrición del animal debe ser destruido por completo y llevado a su lugar natural, o transformarse en otra cosa, pues no puede unirse a él; que la capacidad del cuerpo que nutre debe ser adecuada a la naturaleza del animal que ha de ser nutrido y conforme a sus fuerzas; y que aquello que ha pasado por los filtros establecidos para este fin y ha sido purificado a fondo por los medios naturales de purificación debe convertirse en una adición verdaderamente genuina a la sustancia: lo único, de hecho, a lo que llamaría alimento quien da a las cosas su nombre correcto. Pues rechaza todo lo extraño y perjudicial para la constitución del animal nutrido, y aquella masa de comida superflua introducida solo para llenar el estómago y satisfacer el apetito.
- 2Nadie puede dudar de que este alimento se incorpora al cuerpo nutrido, entrelazándose y mezclándose con todos los miembros y partes de los miembros. Pero lo que es diferente y contrario a la naturaleza pronto se corrompe si entra en contacto con una fuerza superior; por otra parte, destruye fácilmente aquello que cede ante él y se convierte en humores nocivos y cualidades venenosas, porque nada produce que sea afín o benéfico para el cuerpo que ha de nutrirse.
- 3Prueba muy clara de ello es que en muchos animales nutridos sobrevienen dolor, enfermedad o muerte por estas cosas si, movidos por un apetito demasiado intenso, ingieren junto con su comida algo venenoso y contrario a la naturaleza. Esto, por supuesto, tendería a la destrucción completa del cuerpo que ha de ser nutrido, pues el ser nutrido se alimenta de sustancias afines a él y conformes a su naturaleza, pero es destruido por las de índole contraria.
- 4Si, por tanto, según la distinta naturaleza de los animales, se han provisto diversos tipos de alimento adecuados a su naturaleza, y si nada de cuanto el animal ingiere, ni siquiera una parte accidental, puede mezclarse con el cuerpo nutrido, sino solo la porción purificada por una digestión completa, que ha sufrido una transformación integral para unirse a un cuerpo determinado y se ha adaptado a las partes que recibirán nutrición, resulta evidente que nada contrario a la naturaleza puede unirse a los cuerpos para los cuales no constituye un alimento adecuado y correspondiente. Antes bien, o es eliminado por los intestinos antes de producir otro humor, crudo y corruptor, o, si permanece más tiempo, causa sufrimiento o enfermedad difícil de curar y destruye al mismo tiempo el alimento natural o incluso la propia carne que necesita nutrición.
- 5Y aun cuando por fin sea expulsado, vencido por ciertos medicamentos, por un alimento mejor o por las fuerzas naturales, no se elimina sin causar mucho daño, pues no mantiene una relación pacífica con lo natural, ya que no puede unirse a la naturaleza.