Historia de los Recabitas · Capítulo 15
- 11. Entonces los ángeles que la elevan cantan cánticos e himnos entonando melodías a Dios, y otras huestes de ángeles vienen presurosas a su encuentro, saludando al alma que llega y entra en los firmamentos.
- 22. Y cuando llega al lugar donde ha de adorar a Dios, el mismo Hijo de Dios, juntamente con los ángeles, recibe el alma del bienaventurado y la presenta ante el Padre inmaculado de los siglos; y cuando los ángeles cantan arriba, nosotros los que estamos abajo los oímos, y de nuevo cantamos nosotros y ellos oyen en el cielo arriba; y de esta suerte resuena entre nosotros y los ángeles un continuo loor con cánticos.
- 33. Y cuando el alma del bienaventurado, postrándose sobre su rostro, adora al Señor, entonces nosotros también, postrados en tierra, adoramos al Señor en aquella misma hora; y cuando el Señor la levanta, también nosotros nos levantamos; y cuando ella va a su lugar señalado, nosotros también entramos en el templo, celebrando la alabanza del Señor.
- 44. Habiendo escrito estas cosas y toda la vida de los bienaventurados, las entregamos a nuestro hermano Zósimo y le acompañamos hasta el paraje de los árboles, junto al río Eumeles.