Protoevangelio de Santiago · Capítulo 4
- 11. Y he aquí que se le presentó un ángel del Señor, diciéndole: 'Ana, Ana, el Señor ha oído tu oración; concebirás y darás a luz, y de tu prole se hablará en todo el mundo.' Y dijo Ana: '¡Vive el Señor mi Dios! que si llego a dar a luz, bien sea varón o hembra, lo ofreceré en don al Señor mi Dios, y le servirá todos los días de su vida.'
- 22. Y he aquí que vinieron dos mensajeros, diciéndole: 'Joaquín tu marido viene con sus rebaños; porque un ángel del Señor descendió a él, diciéndole: Joaquín, Joaquín, el Señor Dios ha oído tu oración; desciende de aquí, porque he aquí que tu mujer Ana va a concebir en su vientre.'
- 33. Y descendió Joaquín, y mandó llamar a sus pastores, diciendo: 'Traedme acá diez corderas sin mácula ni tacha, y serán estas diez corderas para el Señor mi Dios; y traedme doce terneras de leche, y serán para los sacerdotes y para el sanedrín; y cien cabritos para todo el pueblo.'
- 44. Y cuando llegó Joaquín con sus rebaños, estaba Ana a la puerta; y viéndolo venir, echó a correr y se colgó de su cuello, diciendo: 'Ahora conozco que el Señor Dios me ha bendecido en gran manera; pues he aquí que la que era como viuda ya no es viuda, y la que era estéril va a concebir en su vientre.' Y descansó Joaquín aquel primer día en su casa.