Protoevangelio de Santiago · Capítulo 3
- 11. Mas quitándose su ropa de luto y lavando su cabeza, vistióse sus vestidos de fiesta, y como a la hora de nona descendió a pasear por el huerto. Vio allí un laurel, y sentándose a su sombra, oró al Señor Dios, diciendo: 'Dios de nuestros padres, bendíceme y escucha mi plegaria, así como bendijiste la matriz de Sara y le diste un hijo, Isaac.'
- 22. Y levantando sus ojos al cielo, vio en el laurel un nido de gorriones, y prorrumpió en gemidos, diciendo: '¡Ay de mí! ¿quién me dio la vida? ¿qué vientre me dio a luz? Porque nací para ser maldición delante de los hijos de Israel, y escarnecida y ultrajada me arrojaron del templo de mi Señor.'
- 33. '¡Ay de mí! ¿a quién soy semejante? Ni aun a las aves del cielo soy semejante, porque las aves del cielo son fecundas delante de ti, Señor.'
- 44. '¡Ay de mí! ¿a quién soy semejante? Ni aun a las bestias de la tierra soy semejante, porque también las bestias de la tierra son fecundas delante de ti, Señor.'
- 55. '¡Ay de mí! ¿a quién me igualo yo? Ni aun a esta tierra me igualo, porque ella también es fecunda, dando sus frutos en su debido tiempo, y te bendice a ti, Señor.'