Protoevangelio de Santiago · Capítulo 20
- 11. Y habiendo salido la partera de la cueva, salióle al encuentro Salomé; y la partera le dijo: '¡Salomé, Salomé! tengo que contarte una maravilla nunca vista: una virgen ha dado a luz, lo cual no consiente su naturaleza.' Mas Salomé replicó diciendo: '¡Vive el Señor mi Dios! que no creeré tal cosa, a menos que meta mi dedo y escudriñe su condición.'
- 22. Y dobló sus rodillas delante del Señor, diciendo: '¡Oh Dios de nuestros padres! acuérdate de mí, porque soy descendencia de Abraham, de Isaac y de Jacob; no me pongas por ejemplo de ignominia a los hijos de Israel.'
- 33. Y he aquí que se le apareció un ángel del Señor, diciéndole: 'Salomé, Salomé, el Señor Dios te ha oído; acerca tu mano al niño y tómalo, y habrá para ti gozo y alegría y salvación.'
- 44. Y acercóse Salomé y lo tomó en sus brazos, diciendo: 'Te adoraré, porque has nacido para ser el gran Rey de Israel.' Y al punto fue sana, y salió justificada de la cueva.