Protoevangelio de Santiago · Capítulo 18
- 11. Y hallando allí una cueva, la introdujo en ella; y habiendo dejado a sus hijos con ella, salió en busca de una partera hebrea en la comarca de Belén.
- 22. Y yo, José, me puse a caminar, mas no podía avanzar; y alzando los ojos al cielo, vi el aire atónito; y mirando a la bóveda celeste, vi que estaba suspensa, y las aves del cielo inmóviles.
- 33. Y dirigiendo la vista a la tierra, vi una vasija puesta en el suelo y unos trabajadores reclinados en derredor en ademán de comer, con sus manos en la vasija; mas los que parecían masticar, no masticaban; y los que parecían tomar de la comida, no la tomaban; y los que se la llevaban a la boca, nada se llevaban, sino que los rostros de todos ellos miraban hacia arriba; y en una palabra, todas las cosas fueron apartadas por un momento de su curso natural.