Prescripción contra los herejes · Capítulo 8
- 1Ahora abandono deliberadamente esa línea de argumentación. Admitamos que las palabras ‘Buscad y encontraréis’ se dirigieron por igual a todos los hombres. Aun así, es preciso determinar cuidadosamente su sentido conforme a la razón, principio rector de toda interpretación. Ninguna palabra divina está tan desligada
- 2y es tan vaga que deban atenderse solo sus palabras sin determinar su relación con el contexto. Desde el principio, pues, establezco que existe una enseñanza única y definida de Cristo en la que los gentiles deben creer y que, con ese fin, deben ‘buscar’, para poder creer después de ‘encontrarla’. Pero no puede haber una búsqueda indefinida de lo enseñado como una sola cosa determinada. Debes ‘buscar’ hasta ‘encontrar’ y creer cuando hayas encontrado; nada más te corresponde sino conservar aquello en lo que creíste, siempre que creas también que no debe creerse ni, por tanto, buscarse ninguna otra cosa después de haber encontrado y creído lo que enseñó quien te manda buscar solo lo que él enseñó.
- 3Si alguien duda de esto, llegará la prueba de que poseemos aquello que Cristo enseñó. Por ahora, tanta confianza tengo en nuestra prueba que la anticipo como advertencia a ciertas personas: no ‘busquen’ nada más allá de aquello en lo que creyeron. Eso es lo que debían haber buscado, para no interpretar ‘Buscad y encontraréis’ sin atender a la regla de la razón.