Pistis Sofía · Capítulo 42
Habiendo Jesús hablado estas palabras a sus discípulos, les dijo: "El que tiene oídos para oír, oiga; y aquel cuyo espíritu hierva dentro de sí, adelántese y declare la solución del pensamiento de la quinta penitencia de Pistis Sophia."
2Y habiendo Jesús acabado de decir estas palabras, Felipe se adelantó, alzó y puso en tierra el libro que tenía en su mano,—porque él es el escriba de todos los discursos que Jesús habló y de todo lo que hizo,—Felipe entonces vino adelante y le dijo: "Señor mío, ¿acaso a mí solo has mandado que cuidase del mundo y escribiese todos los discursos que hablaremos y todo lo que haremos? Y no me has permitido adelantarme para hablar la solución de los misterios de la penitencia de Pistis Sophia. Porque mi espíritu muchas veces ha hervido en mí, y se desató y me constriñó a adelantarme y decir la solución de la penitencia de Pistis Sophia; y no pude venir adelante porque soy el escriba de todos los discursos."
3Aconteció entonces que, habiendo oído Jesús a Felipe, le dijo: "Oye, Felipe, bienaventurado, para que hable contigo; porque es a ti y a Tomás y a Mateo a quienes ha sido ordenado por el Primer Misterio escribir todos los discursos que hablaré y todo lo que haré, y todas las cosas que veréis. Mas en cuanto a ti, el número de los discursos que has de escribir aún no está cumplido. Cuando esté cumplido, te adelantarás y proclamarás lo que te pluguiere. Ahora, pues, vosotros tres habéis de escribir todos los discursos que yo hablare y todas las cosas que hiciere y las que veréis, para que deis testimonio de todas las cosas del reino de los cielos."
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público