Pistis Sofía · Capítulo 36
Aconteció entonces que, cuando Jesús hubo acabado de decir estas palabras a sus discípulos, les dijo: "¿Entendéis de qué manera hablo con vosotros?"
2Y Pedro se adelantó y dijo a Jesús: "Señor mío, no soportaremos a esta mujer, porque nos quita la oportunidad y a ninguno de nosotros deja hablar, sino que habla muchas veces."
3Y Jesús respondió y dijo a sus discípulos: "Aquel en quien el poder de su espíritu hirviere, de modo que entienda lo que digo, adelántese y hable. Mas ahora, Pedro, veo en ti tu poder, que comprende la solución del misterio de la penitencia que Pistis Sophia ha proferido. Ahora, pues, Pedro, declara el pensamiento de su penitencia en medio de tus hermanos."
4Y Pedro respondió y dijo a Jesús: "Oh Señor, presta oído para que declare el pensamiento de su penitencia, del cual en otro tiempo profetizó tu poder por el profeta David, declarando su penitencia en el Salmo septuagésimo: '1. En ti, oh Dios, he confiado; no sea yo avergonzado jamás. 2. Hazme escapar y líbrame en tu justicia; inclina a mí tu oído, y sálvame. 3. Séme por roca de fortaleza, adonde recurra yo continuamente; tú has mandado que yo sea salvo, porque tú eres mi roca y mi fortaleza. 4. Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento. 5. Porque tú, oh Señor Dios, eres mi esperanza, mi confianza desde mi juventud. 6. Por ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste; de ti será siempre mi alabanza.'"
5"'7. Como prodigio he sido a muchos, y tú mi refugio fuerte. 8. Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día. 9. No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. 10. Porque mis enemigos han dicho de mí, y los que acechan mi alma consultaron juntos, 11. Diciendo: Dios lo ha desamparado; perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre. 12. Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude presto a mi socorro. 13. Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que buscan mi mal.' Esta, pues, es la solución de la segunda penitencia que Pistis Sophia ha proferido."
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
- TsedakáצְדָקָהJusticia como relación correcta y, en el judaísmo posterior, como limosna.
- KavodכָּבוֹדGloria como peso: lo que tiene densidad real, no brillo.
- NavíנָבִיאProfeta es portavoz, no adivino: habla por otro, en el presente.
- YeshuáיְשׁוּעָהSalvación como rescate concreto: ser sacado del aprieto, del enemigo, de la enfermedad.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público