Pistis Sofía · Capítulo 29
"Aconteció después de esto que subí hasta los velos del decimotercer eón. Y aconteció que, cuando hube llegado a sus velos, se descorrieron por sí mismos y se abrieron para mí. Entré en el decimotercer eón y hallé a Pistis Sophia debajo del decimotercer eón, del todo sola y nadie de ellos con ella. Y estaba sentada en aquella región gimiendo y llorando, porque no había sido recibida en el decimotercer eón, su región superior. Y además se dolía a causa de los tormentos que el Obstinado, que es uno de los tres poderes triples, le había inferido. Mas esto, cuando viniere a hablar con vosotros acerca de su expansión, os diré el misterio de cómo esto le acaeció.
2"Aconteció entonces que, cuando Pistis Sophia me vio brillando sobremanera y sin medida para la luz que me envolvía, estuvo en gran turbación y miró la luz de mi vestidura. Vio el misterio de su nombre en mi vestidura y toda la gloria de su misterio, porque antes moraba en la región de lo alto, en el decimotercer eón; pero solía cantar alabanzas a la luz superior, que había visto en el velo del Tesoro de la Luz.
3"Aconteció entonces que, persistiendo ella en cantar alabanzas a la luz superior, todos los arcontes que están con los dos grandes poderes triples, y su invisible que hace par con ella, y las otras veintidós emanaciones invisibles contemplaron la luz; por cuanto Pistis Sophia y su par, ellos y las otras veintidós emanaciones componen veinticuatro emanaciones que el gran Antepasado invisible y los dos grandes poderes triples han emanado."
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público