El Pastor de Hermas · Capítulo 57
- 1Le rogué encarecidamente que me explicara el campo y el señor del campo y el siervo y la viña y el hijo y los amigos y los consejeros; pues entendía que todo aquello era una parábola.
- 2Respondió y me dijo: 'Eres excesivamente tenaz en tus preguntas. No deberías inquirir nada; pues si fuese menester que te fuese explicado, te sería explicado.'
- 3Le dije: 'Señor, las cosas que me muestras y no me declaras, en vano las miro y no entiendo lo que son. De la misma manera, si me refieres parábolas y no me das su declaración, en vano las escucho.'
- 4Respondió de nuevo y me dijo: 'Todo aquel que es siervo de Dios y tiene a su Señor en el corazón, le pide entendimiento y lo recibe, y declara toda parábola, y las palabras del Señor propuestas en parábolas le son hechas manifiestas.'
- 5'Mas los que son fluctuantes y tardos en orar, dudan en pedir al Señor. Pero el Señor es abundante en misericordia y da sin cesar a todos los que le piden.'
- 6'Mas tú, que fuiste confortado por el santo ángel, y recibiste de él tal virtud de oración, y no eres perezoso, ¿por qué no pides entendimiento al Señor y lo recibes de Él?'
- 7Le dije: 'Señor, teniéndote conmigo, tengo necesidad de pedirte a ti y de interrogarte; pues tú me muestras todas las cosas y hablas conmigo; mas si yo viese u oyese estas cosas sin ti, rogaría al Señor para que me fuesen declaradas.'