El Pastor de Hermas · Capítulo 55
- 1Oye la parábola que te voy a referir tocante al ayuno. Cierto hombre tenía un campo y muchos siervos, y en una parte del campo plantó una viña.
- 2Y escogiendo a un siervo fiel, de buen parecer y honrado, le llamó y le dijo: 'Toma esta viña que he plantado y ponle rodrigones hasta que yo vuelva, y nada más hagas en la viña; y cumple esta orden mía y serás libre en mi casa.'
- 3Y el dueño del campo marchó a tierras extrañas. Y habiendo partido, el siervo tomó la viña y le puso estacas.
- 4Y habiendo acabado de estacar la viña, vio que estaba llena de maleza. Pensó entre sí, diciendo: 'Esta orden de mi señor he cumplido; limpiaré ahora esta viña, y quedará más hermosa cuando esté limpia, y no teniendo malezas dará más fruto, no siendo ahogada por ellas.'
- 5Fue y limpió la viña, y arrancó todas las malas hierbas que había en ella. Y aquella viña quedó muy hermosa y lozana, no teniendo maleza que la ahogase.
- 6Pasado algún tiempo, vino el señor del campo y del siervo, y entró en el campo. Y viendo la viña bien estacada, y además limpia y lozana y colmada de fruto, se gozó en gran manera.
- 7Llamó entonces a su hijo amado, que era su heredero, y a sus amigos que eran sus consejeros, y les refirió lo que había mandado a su siervo y lo que había hallado hecho.
- 8Y ellos felicitaron al siervo por el testimonio que su señor dio de él. Y él les dijo: 'Yo prometí a este siervo su libertad si guardaba la orden que le di; mas él guardó mi mandato y añadió una buena obra a la viña, y me agradó en gran manera.'
- 9'Por tanto, por esta obra que él hizo, deseo hacerle coheredero con mi hijo, porque habiendo tenido un buen pensamiento, no lo descuidó, sino que lo puso por obra.'
- 10Con este designio, el hijo del amo concordó con él, en que el siervo fuese hecho coheredero con el hijo. Pasados unos días, el amo de la casa celebró un convite y le envió muchas viandas de su mesa.
- 11Mas el siervo, recibiendo las viandas enviadas por su señor, tomó lo que le bastaba para sí y repartió lo restante entre sus consiervos. Y sus consiervos, recibiendo las viandas, se regocijaron y comenzaron a orar por él, para que hallase mayor gracia ante su señor, por haberlos tratado de aquel modo.
- 12Todas estas cosas acontecidas oyó su amo, y de nuevo se alegró sumamente de su conducta. Y el amo, llamando otra vez a sus amigos y a su hijo, les relató la conducta del siervo con las viandas que había recibido; y ellos asintieron aún más a que el siervo fuese coheredero con su hijo.