El Pastor de Hermas · Capítulo 5
- 1Ella me dijo: ¿Por qué estás triste, Hermas, tú que eras paciente y templado, siempre risueño?
- 2¿Por qué estás tan abatido y no estás alegre? Respondí: Por causa de una excelente señora que me dice que pequé contra ella.
- 3Ella dijo: ¡De ninguna manera acontezca tal cosa al siervo de Dios! Mas ciertamente el deseo respecto de ella surgió en tu corazón.
- 4Es a los siervos de Dios a quienes tal designio acarrea pecado. Porque es un mal y terrible designio para un espíritu ya probado y justo desear una mala acción.