El Pastor de Hermas · Capítulo 36
- 1Duodécimo MANDAMIENTO: Me dijo: Quita de ti todo mal deseo, y vístete del deseo bueno y santo.
- 2Porque vestido de este deseo, aborrecerás los malos deseos, y los refrenarás como quisieres. Porque el mal deseo es fiero y solo se doma con dificultad.
- 3Porque es terrible, y por su ferocidad consume en gran manera a los hombres. Especialmente si un siervo de Dios cayere en él y no fuere prudente.
- 4Él es consumido por él. Mas él devora a los que no tienen el vestido del deseo bueno, sino que están enredados en este mundo. A estos él entrega a la muerte.