Oráculos sibilinos · Capítulo 6
- 1Al gran Hijo del Inmortal, celebrado en cántico,
- 2desde el corazón proclamo; a quien un trono,
- 3para ser retenido firmemente, el Padre soberano dio
- 4antes de que fuese engendrado; entonces fue él levantado
- 5según la carne dada, lavado a la boca
- 6del río Jordán, que va corriendo impetuoso,
- 7arrastrando sus relucientes olas; del fuego
- 8escapando, él primero verá al dulce Espíritu de Dios
- 9descendiendo con las alas de una paloma blanca.
- 10Y una pura flor brotará, y las fuentes estarán llenas.
- 11Y él mostrará los caminos a los hombres, y mostrará
- 12las sendas celestiales, y enseñará a todos con sabias palabras;
- 13y vendrá para juicio y persuadirá
- 14a un pueblo desobediente, mientras él proclama
- 15su loable linaje de un Padre celestial.
- 16Las olas hollará, la enfermedad del género humano
- 17destruirá, resucitará a los muertos,
- 18y muchos padecimientos ahuyentará;
- 19y de una sola alforja tendrán los hombres hartura de pan,
- 20cuando la casa de David dé a luz un hijo;
- 21y en su mano estará el mundo entero: la tierra, el cielo, el mar.
- 22Y él resplandecerá sobre la tierra, como una vez
- 23los dos engendrados de costillas mutuas
- 24vieron la forma humana aparecer. Acontecerá
- 25cuando la tierra se gozare en la esperanza del hijo.
- 26Mas para ti sola, oh tierra sodomítica,
- 27están reservados funestos ayes; pues tú misma,
- 28maldispuesta, no conociste a tu Dios,
- 29que se mofa de las maquinaciones mortales; sino que de una espina
- 30le coronaste con una corona, y temible hiel
- 31mezclaste para afrenta y vinagre.
- 32Esto traerá funestos ayes sobre ti.
- 33¡Oh el Madero, oh cuán bienaventurado!, sobre el cual
- 34Dios fue extendido; la tierra no te retendrá,
- 35sino que contemplarás una morada celestial,
- 36cuando tú, oh Dios, fulgures tu ojo de fuego.