Sobre la oración (Tertuliano) · Capítulo 12
- 1El ejercicio de la oración debe estar libre no solo de la ira, sino de toda perturbación de la mente, y ser pronunciado por un espíritu semejante al Espíritu a quien se dirige. Pues un espíritu manchado no puede ser reconocido por un Espíritu santo, ni uno triste por uno alegre, ni uno cautivo por uno libre. Nadie acoge a su adversario; nadie admite sino a su semejante.