Odas de Salomón · Capítulo 30
- 1Llenad para vosotros mismos agua de la fuente viva del Señor, porque fue abierta para vosotros.
- 2Y venid todos vosotros sedientos y tomad un sorbo, y descansad junto a la fuente del Señor.
- 3Porque es deleitable y resplandeciente, y perpetuamente recrea el alma.
- 4Pues mucho más dulce es su agua que la miel, y el panal de las abejas no debe ser comparado con ella;
- 5Porque fluyó de los labios del Señor, y tomó nombre del corazón del Señor.
- 6Y vino ilimitada e invisible, y hasta que fuese puesta en medio ellos no la conocían.
- 7Bienaventurados aquellos que bebieron de ella, y se recrearon por ella. Aleluya.