Odas de Salomón · Capítulo 26
- 1Derramé alabanza al Señor, porque soy de él.
- 2Y recitaré su santa oda, porque mi corazón está con él.
- 3Pues su arpa está en mi mano, y las odas de su descanso no callarán.
- 4Clamaré a él con todo mi corazón, le alabaré y le exaltaré con todos mis miembros.
- 5Pues desde el Oriente y hasta el Occidente es su alabanza;
- 6Asimismo desde el Sur y hasta el Norte es su acción de gracias.
- 7Aun desde la cumbre de los montes y hasta su extremo es su perfección.
- 8¿Quién puede escribir las odas del Señor, o quién puede leerlas?
- 9¿O quién puede instruirse para la vida, para que él mismo pueda ser salvo?
- 10¿O quién puede apremiar al Altísimo, para que él recite de su boca?
- 11¿Quién puede interpretar las maravillas del Señor? Aunque aquel que interpreta sea destruido, con todo lo que fue interpretado permanecerá.
- 12Pues basta percibir y estar satisfecho, pues los odistas permanecen en serenidad;
- 13Como un río que tiene una fuente continuamente manante, y fluye para el alivio de aquellos que le buscan. Aleluya.