Martirio de Policarpo · Capítulo 7
- 1Llevando, pues, al muchacho consigo, el viernes a la hora de la cena, salieron los soldados de a caballo y la escolta armados como para acudir contra un salteador. Y llegando juntos al anochecer, le hallaron acostado en un aposento alto; y aunque hubiera podido huir de allí a otro paraje, no quiso, diciendo: 'Hágase la voluntad de Dios'.
- 2Habiendo oído, pues, que habían llegado, bajó y conversó con ellos, admirándose los presentes de su ancianidad y de su entereza, y maravillándose de que se hubiese puesto tanta diligencia para prender a un anciano de su condición. Inmediatamente mandó que se les sirviese comida y bebida a satisfacción en aquella misma hora, y les suplicó que le concediesen una hora para orar sin estorbo.
- 3Y habiéndoselo permitido, se puso en pie y oró, tan lleno de la gracia de Dios que por espacio de dos horas no pudo callar, quedando pasmados cuantos le oían, y arrepintiéndose muchos de haber venido contra un anciano tan venerando y divino.