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Libro de Jaser · Capítulo 80

  1. 11. Y al cabo de dos años envió de nuevo el Señor a Moisés a Faraón para sacar a los hijos de Israel y echarlos de la tierra de Egipto.
  2. 22. Fue pues Moisés y vino a la casa de Faraón y hablóle las palabras del Señor que lo había enviado; mas Faraón no escuchó la voz del Señor; y despertó Dios su potencia en Egipto sobre Faraón y sus siervos, e hirió Dios a Faraón y a su pueblo con plagas sumamente grandes y penosas.
  3. 33. Y envió el Señor por mano de Aarón y trocó en sangre todas las aguas de Egipto con todas sus corrientes y arroyos.
  4. 44. Y viniendo el egipcio a beber y sacando agua, miraba su cántaro y he aquí que toda el agua se había convertido en sangre; y cuando iba a beber de su vaso, tornábase en sangre el agua del vaso.
  5. 55. Y amasando la mujer la harina y cocinando los alimentos, mudábase la figura de ellos en sangre.
  6. 66. Y volvió el Señor a enviar y produjo en todas sus aguas ranas, y entraron todas las ranas en las casas de los egipcios.
  7. 77. Y cuando bebían los egipcios henchíanse sus vientres de ranas, y saltaban en sus entrañas como saltan cuando están en el río.
  8. 88. Y toda el agua de beber y de guisar trocóse en ranas; asimismo acostándose en sus lechos, el sudor engendraba ranas.
  9. 99. A pesar de todo esto no se apartó el furor del Señor de ellos, sino que su mano estaba extendida contra todos los egipcios para herirlos con toda suerte de graves plagas.
  10. 1010. Y envió y convirtió su polvo en piojos, y crecieron los piojos en Egipto hasta la altura de dos codos sobre la tierra.
  11. 1111. Eran asimismo los piojos sobremanera numerosos en las carnes de hombres y bestias, en todos los moradores de Egipto; aun sobre el rey y sobre la reina envió el Señor los piojos, apesadumbrándose Egipto en gran manera por causa de los piojos.
  12. 1212. Con todo no se mitigó la ira del Señor, y su mano aún estaba extendida sobre Egipto.
  13. 1313. Y envió el Señor toda suerte de bestias fieras a Egipto; y vinieron y asolaron todo Egipto: hombres, bestias, árboles y todo cuanto había en Egipto.
  14. 1414. Y envió el Señor serpientes ardientes, escorpiones, ratones, comadrejas y sapos juntamente con otros reptiles del polvo.
  15. 1515. Moscas, avispas, pulgas, tábanos y mosquitos, enjambres según su especie.
  16. 1616. Y todos los reptiles y animales alados conforme a su género vinieron a Egipto y angustiaron sobremanera a los egipcios.
  17. 1717. Y entraban las pulgas y las moscas en los ojos y en los oídos de los egipcios.
  18. 1818. Y caía sobre ellos la avispa y los ahuyentaba; y huían de ella a sus recámaras y allí los perseguía.
  19. 1919. Y escondiéndose los egipcios por causa de las bestias feroces, cerraban las puertas tras de sí; mas mandó Dios al Sulanut que estaba en el mar que subiese y entrase en Egipto.
  20. 2020. Y tenía brazos largos, de diez codos de longitud, conforme al codo de hombre.
  21. 2121. Y subía sobre los terrados y descubría las vigas y techumbres quebrantándolas; y extendía su brazo dentro de la casa y quitaba cerrojos y cerraduras, abriendo las casas de Egipto.
  22. 2222. Entraba luego la multitud de bestias feroces en las casas de Egipto, y las fieras destruían a los egipcios angustiándolos sobremanera.
  23. 2323. Con todo esto no se apartó la ira del Señor de los egipcios, sino que su mano aún estaba extendida contra ellos.
  24. 2424. Y envió Dios pestilencia, y derramóse la peste en Egipto sobre caballos, asnos, camellos, bueyes, ovejas y sobre los hombres.
  25. 2525. Y levantándose los egipcios temprano de mañana para sacar sus ganados a pacer, hallaron muerto todo su ganado.
  26. 2626. Y del ganado de los egipcios quedó tan solo uno de cada diez; mas del ganado perteneciente a Israel en Gosén no murió ninguno.
  27. 2727. Y envió Dios apostemas ardientes en la carne de los egipcios que rompían sus pieles, convirtiéndose en comezón maligna en todos los egipcios desde la planta del pie hasta la coronilla.
  28. 2828. Y brotaron tantas úlceras en sus carnes que consumíase su carne hasta quedar podrida y pestilente.
  29. 2929. A pesar de esto no cesó el furor del Señor, y su mano aún estaba extendida sobre todo Egipto.
  30. 3030. Y descargó el Señor granizada sumamente pesada que quebró sus viñas, desgajó sus árboles fructíferos y secólos de modo que cayeron sobre ellos.
  31. 3131. Asimismo toda hierba verde secóse y pereció, porque descendía fuego mezclado en medio del granizo; así el granizo y el fuego consumieron todas las cosas.
  32. 3232. Hombres asimismo y bestias hallados en el campo murieron por las llamas del fuego y por el granizo; y todos los leoncillos desfallecieron.
  33. 3333. Y envió el Señor y trajo langostas innumerables a Egipto: el Jasel, el Salom, el Jargol y el Jagol, langostas según su especie, que devoraron todo cuanto había quedado del granizo.
  34. 3434. Alegráronse entonces los egipcios con las langostas aunque consumiesen los frutos del campo, y recogieron multitud de ellas salándolas para comida.
  35. 3535. Mas revolvió el Señor un recio viento del mar que arrebató todas las langostas, aun las que estaban saladas, y arrojólas al mar Bermejo; no quedó langosta alguna dentro de los términos de Egipto.
  36. 3636. Y envió Dios densas tinieblas sobre Egipto, de tal suerte que toda la tierra de Egipto y de Patros quedó en oscuridad por tres días, no pudiendo el hombre ver su propia mano al llevarla a su boca.
  37. 3737. En aquel tiempo murieron muchos del pueblo de Israel que se habían rebelado contra el Señor y no escucharon a Moisés ni a Aarón, no creyendo que Dios los había enviado;
  38. 3838. Y que decían: No saldremos de Egipto para no perecer de hambre en un desierto desolado, rehusando oír la voz de Moisés.
  39. 3939. Y castigólos el Señor en los tres días de oscuridad; y sepultáronlos los israelitas en aquellos días sin que los egipcios supiesen de ellos ni se alegrasen por su causa.
  40. 4040. Y fueron muy densas las tinieblas en Egipto por tres días; y cualquiera que estaba en pie al venir las tinieblas quedábase en pie en su lugar, y el que estaba sentado perseveraba sentado, y el que estaba acostado continuaba acostado, y el que andaba quedábase sentado en tierra en el mismo sitio; y acaeció esto a todos los egipcios hasta que pasaron las tinieblas.
  41. 4141. Y pasados los días de las tinieblas envió el Señor a Moisés y a Aarón a los hijos de Israel, diciendo: Celebrad vuestra fiesta y haced vuestra pascua, porque he aquí que yo paso a la medianoche en medio de todos los egipcios y heriré a todo primogénito, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de la bestia; y cuando vea vuestra pascua, pasaré de vosotros.
  42. 4242. E hicieron los hijos de Israel conforme a todo lo que el Señor mandó a Moisés y a Aarón; así lo hicieron en aquella noche.
  43. 4343. Y aconteció que a la medianoche salió el Señor por medio de Egipto e hirió a todo primogénito en Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de las bestias.
  44. 4444. Y levantóse Faraón de noche él y todos sus siervos y todos los egipcios, y hubo un gran clamor en todo Egipto en aquella noche, porque no había casa donde no hubiese un muerto.
  45. 4545. Asimismo las imágenes de los primogénitos de Egipto esculpidas en las paredes de sus casas fueron quebrantadas y cayeron en tierra.
  46. 4646. Aun los huesos de sus primogénitos que habían muerto con anterioridad y que tenían sepultados en sus casas, fueron desenterrados por los perros de Egipto en aquella noche y arrastrados delante de los egipcios, arrojándoselos ante sus ojos.
  47. 4747. Y vieron todos los egipcios este mal repentino que les sobrevino, y clamaron todos los egipcios a gran voz.
  48. 4848. Y lloraron todas las familias de Egipto en aquella noche cada uno por su hijo y cada uno por su hija primogénitos; y el alarido de Egipto se oyó a lo lejos en aquella noche.
  49. 4949. Y Bitia, hija de Faraón, salió con el rey en aquella noche a buscar a Moisés y a Aarón en sus casas; y halláronlos en sus aposentos comiendo, bebiendo y regocijándose con todo Israel.
  50. 5050. Y dijo Bitia a Moisés: ¿Es este el galardón por el bien que te hice, criándote y engrandeciéndote, habiendo tú traído este mal sobre mí y sobre la casa de mi padre?
  51. 5151. Y díjole Moisés: De cierto diez plagas trajo el Señor sobre Egipto; ¿vino daño alguno sobre ti de alguna de ellas? ¿Alcanzóte a ti alguna? Y ella dijo: No.
  52. 5252. Y díjole Moisés: Aunque eres la primogénita de tu madre no morirás, ni tocará mal alguno en ti en medio de Egipto.
  53. 5353. Y dijo ella: ¿Qué provecho tengo yo al ver al rey mi hermano y a toda su casa y vasallos en este mal, cuyos primogénitos perecen juntamente con todos los primogénitos de Egipto?
  54. 5454. Y díjole Moisés: Por cuanto tu hermano, su casa y sus vasallos, las familias de Egipto, no atendieron a las palabras del Señor, por eso vino este mal sobre ellos.
  55. 5555. Y llegóse Faraón, rey de Egipto, a Moisés y a Aarón y a algunos de los hijos de Israel que estaban con ellos en aquel lugar, y rogóles diciendo:
  56. 5656. Levantaos y tomad a vuestros hermanos, a todos los hijos de Israel que están en la tierra, con vuestras ovejas y vuestros bueyes y con todo cuanto os pertenece, sin dejar nada atrás; solamente rogad por mí al Señor vuestro Dios.
  57. 5757. Y dijo Moisés a Faraón: Aunque tú eres el primogénito de tu madre, no temas, porque no morirás; pues mandó el Señor que vivieses para mostrarte su gran poder y su fuerte brazo extendido.
  58. 5858. Y mandó Faraón que los hijos de Israel fuesen despachados; y dábanse prisa todos los egipcios para enviarlos, porque decían: Todos nosotros somos muertos.
  59. 5959. Y despidieron todos los egipcios a los israelitas con grandes riquezas: ovejas, bueyes y alhajas preciosas, conforme al juramento del Señor concertado con nuestro padre Abraham.
  60. 6060. Mas los hijos de Israel tardaban en salir de noche; y llegando los egipcios para echarlos, dijéronles: ¿Somos por ventura ladrones para salir de noche?
  61. 6161. Y pidieron los hijos de Israel a los egipcios vasos de plata, vasos de oro y vestidos; y despojaron los hijos de Israel a los egipcios.
  62. 6262. Apresuróse pues Moisés y levantóse y fue al río de Egipto, y sacó de allí el ataúd de José y llevólo consigo.
  63. 6363. Trajeron asimismo los hijos de Israel consigo cada varón el ataúd de su padre, y cada uno los ataúdes de su tribu.