LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← Jubileos

Jubileos · Capítulo 26

  1. 1Y en el séptimo año de esta semana llamó Isaac a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: «Hijo mío, yo he envejecido y he aquí mis ojos se han oscurecido de no ver, y no conozco el día de mi muerte.
  2. 2Toma pues ahora tus armas de caza, tu aljaba y tu arco, y sal al campo a cazar para mí alguna pieza; y hazme un guisado sabroso, como a mi alma le agrada, y tráemelo para que coma y te bendiga mi alma antes que yo muera».
  3. 3Mas oyó Rebeca cuando Isaac hablaba con Esaú.
  4. 4Y partió Esaú temprano al campo a cazar y traer algo a casa para su padre.
  5. 5Llamó entonces Rebeca a Jacob su hijo y díjole: «He aquí yo he oído a Isaac tu padre hablar con Esaú tu hermano diciendo: "Cázame caza y hazme viandas sabrosas para que coma y te bendiga delante del Señor antes que muera".
  6. 6Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz en lo que te mando: ve ahora a tus ganados y tráeme de allí dos buenos cabritos, y haré de ellos viandas sabrosas para tu padre cual a él le deleita; y tú las llevarás a tu padre para que coma y te bendiga delante del Señor antes de su muerte, a fin de que seas bendecido».
  7. 7Y dijo Jacob a Rebeca su madre: «Madre mía, no rehusaría yo nada de lo que mi padre comiere y que le agradare; mas temo, madre mía, no sea que reconozca mi voz y quiera palparme.
  8. 8Pues tú sabes bien que yo soy lampiño y Esaú mi hermano es velludo; y seré tenido por él como engañador que hizo obra no mandada, e indignándose contra mí atraeré sobre mi persona maldición y no bendición».
  9. 9Mas Rebeca su madre le respondió: «Hijo mío, caiga sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz».
  10. 10Obedeció entonces Jacob la voz de Rebeca su madre y fue a traer dos cabritos buenos y cebados presentándolos a su madre; y aderezó su madre viandas sabrosas como a su padre le gustaba.
  11. 11Y tomó Rebeca los vestidos preciosos de Esaú su hijo mayor que tenía consigo en casa, y vistió con ellos a Jacob su hijo menor; y puso las pieles de los cabritos sobre sus manos y sobre la parte descubierta de su cuello.
  12. 12Puso luego el guisado y el pan que había aderezado en las manos de Jacob su hijo.
  13. 13Y entró Jacob adonde estaba su padre diciendo: «Yo soy tu hijo; he hecho conforme a lo que me mandaste. Levántate ahora, siéntate y come de mi caza, padre mío, para que tu alma me bendiga».
  14. 14Y dijo Isaac a su hijo: «¿Cómo es que la hallaste tan presto, hijo mío?»
  15. 15Y él respondió: «Porque el Señor tu Dios me la hizo hallar al encuentro».
  16. 16Dijo entonces Isaac: «Acércate ahora para que te palpe, hijo mío, a ver si eres tú verdaderamente mi hijo Esaú o no».
  17. 17Y acercóse Jacob a Isaac su padre; y palpólo su padre diciendo:
  18. 18«La voz es la voz de Jacob, mas las manos son las manos de Esaú». Y no le conoció, por cuanto era dispensación del cielo que se embotase su facultad de discernir, y no le conoció Isaac por ser sus manos velludas como las de Esaú su hermano; de modo que le bendijo.
  19. 19Y díjole: «¿Eres tú mi propio hijo Esaú?» Y respondió: «Yo soy tu hijo». Y dijo:
  20. 20«Acércamelo para que coma de la caza de mi hijo, a fin de que mi alma te bendiga». Y se lo acercó, y comió; y le trajo vino, y bebió.
  21. 21Y díjole Isaac su padre: «Acércate ahora y bésame, hijo mío». Y él se acercó y le besó.
  22. 22Y olió el olor de sus vestiduras y bendíjole diciendo: «Mira, el olor de mi hijo es como el olor de un campo al cual ha bendecido el Señor.
  23. 23Dios pues te dé del rocío de los cielos y de las grosuras de la tierra, y abundancia de grano y de mosto; sírvante pueblos y adórente naciones.
  24. 24Sé señor de tus hermanos, e inclínense a ti los hijos de tu madre; y todas las bendiciones con que el Señor me bendijo a mí y bendijo a Abraham mi padre sean concedidas a ti y a tu descendencia para siempre jamás. Maldito sea cualquiera que te maldijere, y bendito sea el que te bendijere».
  25. 25Y aconteció que tan pronto como Isaac acabó de bendecir a Jacob su hijo y habiendo salido Jacob de la presencia de Isaac ocultándose, he aquí vino Esaú su hermano de su cacería.
  26. 26Y preparó también él viandas regaladas y las trajo a su padre diciendo: «Levántese mi padre y coma del guisado de su hijo, para que me bendiga tu alma».
  27. 27Díjole entonces Isaac su padre: «¿Quién eres tú?» Y él respondió: «Yo soy tu primogénito, tu hijo Esaú; y he hecho como me mandaste».
  28. 28Y estremecióse Isaac con grande asombro diciendo: «¿Quién es pues aquel que cazó y me trajo caza, y comí de todo antes que vinieses y le bendije? ¡Él será ciertamente bendito y toda su simiente para siempre!»
  29. 29Y aconteció que oyendo Esaú las palabras de Isaac su padre dio un gemido muy grande y amargo en sobremanera, diciendo a su padre: «¡Bendíceme a mí también, padre mío!»
  30. 30Mas él respondió: «Vino tu hermano con sutileza y tomó tu bendición». Y exclamó: «Bien fue llamado su nombre Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces: arrebatóme mi primogenitura y he aquí ahora ha tomado mi bendición».
  31. 31Y dijo: «¿No has guardado bendición para mí, padre?» Y respondió Isaac a Esaú: «He aquí le he puesto por señor sobre ti, y a todos sus hermanos le di por siervos, y de trigo, mosto y aceite le he sustentado; ¿qué pues podré hacer por ti ahora, hijo mío?»
  32. 32Y clamó Esaú a Isaac su padre: «¿Acaso tienes una sola bendición, padre mío? ¡Bendíceme a mí también, padre mío!» Y alzó Esaú su voz y lloró amargamente.
  33. 33Y respondió Isaac su padre diciendo: «He aquí remota de las grosuras de la tierra será tu morada, y lejos del rocío que cae de los altos cielos.
  34. 34Por tu espada vivirás y a tu hermano servirás; y sucederá que cuando te enseñoreares y sacudieres su yugo de tu cerviz, pecarás pecado pleno de muerte, y tu simiente será talada de la faz de la tierra».
  35. 35Y concibió Esaú aborrecimiento contra Jacob a causa de la bendición con que su padre le había bendecido; y dijo Esaú en su corazón: «Lleguen pronto los días del duelo por mi padre, y yo mataré a Jacob mi hermano».