José y Asenat · Capítulo 9
- 11. Y Aseneth se regocijó con gran júbilo a causa de la bendición de José. Subió por tanto presurosa y sola a su aposento alto y cayó enferma sobre su lecho, pues combatían en su interior el gozo, la aflicción y un pavor inmenso; y un sudor continuo bañaba su semblante al recordar aquellas razones de José, y al haberle hablado él en el nombre del Dios Altísimo.
- 22. Y lloró con lamento amargo y doloroso llanto, y se arrepintió de los dioses a los cuales rendía culto y de los ídolos vanos a los que ahora tenía en abominación, y aguardó a que descendiese la noche. Entre tanto José comió y bebió; y mandó a sus siervos que unciesen los caballos a las cuadrigas para recorrer toda la tierra.
- 33. Y dijo Pentefres a José: Repose hoy aquí mi señor, y partirás de mañana. Mas José respondió: No sea así, sino que me marcharé hoy mismo, pues este es el día en que Dios comenzó a crear todas sus criaturas; y al octavo día volveré ciertamente a ti y descansaré en tu casa.