José y Asenat · Capítulo 22
- 11. Y pasados los siete años de abundancia, comenzaron a llegar los siete años de hambre. Y cuando Jacob oyó hablar de José, su hijo, vino a Egipto con todos sus parientes en el segundo año del hambre, en el mes segundo, a los veintiún días del mes, y se estableció en Gosén.
- 22. Y Aseneth dijo a José: "Iré a ver a tu padre, porque tu padre Israel es como mi padre y Dios." Y José le dijo: "Tú irás conmigo y verás a mi padre." Y José y Aseneth vinieron a Jacob en la tierra de Gosén, y los hermanos de José los encontraron e hicieron reverencia delante de ellos con sus rostros en tierra.
- 33. Entonces entrambos fueron a Jacob; y Jacob estaba sentado en su lecho, y él mismo era un varón anciano en una vejez vigorosa. Y cuando Aseneth lo vio, se maravilló de su hermosura, porque Jacob era en gran manera hermoso a la vista y su vejez como la juventud de un hombre gallardo, y toda su cabeza era blanca como la nieve, y los cabellos de su cabeza eran todos cortos y en gran manera espesos, y su barba blanca llegaba hasta su pecho, sus ojos alegres y resplandecientes, sus tendones y sus hombros y sus brazos como los de un ángel, sus muslos y sus pantorrillas y sus pies como los de un gigante.
- 44. Entonces Aseneth, cuando lo vio así, se maravilló y cayó e hizo reverencia con el rostro en tierra. Y Jacob dijo a José: "¿Es ésta mi nuera, tu mujer? Bendita sea ella del Dios Altísimo."
- 55. Entonces Jacob llamó a Aseneth a sí y la bendijo y la besó tiernamente; y Aseneth extendió sus manos y tomó el cuello de Jacob y se asió a su cuello y lo besó tiernamente. Y después de estas cosas comieron y bebieron.
- 66. Y entonces José y Aseneth fueron a su casa; y Simeón y Leví, los hijos de Lea, solos los acompañaron, mas los hijos de Bala y de Zilpa, las siervas de Lea y de Raquel, no se unieron para acompañarlos, porque los envidiaban y aborrecían.
- 77. Y Leví estaba a la derecha de Aseneth y Simeón a su izquierda. Y Aseneth tomó la mano de Leví, porque ella lo amaba en gran manera por encima de todos los hermanos de José y como a un profeta y a un adorador de Dios y a uno que temía al Señor. Porque él era un varón entendido y un profeta del Altísimo, y él mismo vio letras escritas en el cielo y las leyó y las reveló a Aseneth en secreto; porque el mismo Leví también amaba mucho a Aseneth y veía el lugar de su descanso en las alturas.