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José y Asenat · Capítulo 2

  1. 11. Mas Aseneth despreciaba y tenía en poco a todos los hombres, siendo altiva y soberbia en extremo, y jamás varón alguno la había visto, por cuanto Pentefres poseía contigua a su casa una torre espaciosa y sumamente alta, y en la cima de la torre había un aposento alto que contenía diez cámaras.
  2. 22. Y la primera cámara era amplia y hermosísima, enlosada con piedras de pórfido purpúreo, y sus muros estaban recubiertos de piedras preciosas y de variados colores, y el techo de aquella cámara era de oro puro.
  3. 33. Y dentro de aquella estancia estaban asentados los dioses de los egipcios, de los cuales no había cuenta, fabricados de oro y plata, a los cuales Aseneth daba culto, y los temía, y les ofrecía sacrificios cotidianamente.
  4. 44. Y la segunda cámara guardaba asimismo todos los atavíos y cofres de Aseneth; y había en ella oro y abundante plata, y sinnúmero de vestimentas tejidas en oro, y piedras electas de gran valor, y vestiduras de lino finísimo, y allí reposaban todas las joyas de su virginidad.
  5. 55. Y la tercera cámara servía de despensa a Aseneth, conteniendo todas las cosas buenas que produce la tierra.
  6. 66. Y las siete cámaras restantes estaban destinadas a las siete doncellas que asistían a Aseneth, poseyendo cada una su aposento, por cuanto eran de su misma edad, nacidas en la misma noche que Aseneth, y ella las amaba tiernamente; y eran asimismo en gran manera hermosas semejantes a las estrellas del cielo, y ningún varón jamás había conversado con ellas, ni aun niño de pecho.
  7. 77. Y la cámara principal de Aseneth, donde guardaba su virginidad, tenía tres ventanas: la primera ventana era muy grande y daba al atrio hacia el oriente; la segunda miraba hacia el mediodía, y la tercera daba a la plaza pública.
  8. 88. Y un lecho de oro se hallaba en la cámara dispuesto hacia el oriente; y el lecho estaba aderezado con telas de púrpura entretejidas de hilos de oro, siendo las colgaduras labradas en escarlata, carmesí y lino finísimo.
  9. 99. En este lecho dormía Aseneth sola, y jamás hombre alguno ni mujer extraña se había sentado sobre él.
  10. 1010. Y rodeaba la casa un espacioso patio cercado en derredor por un muro muy alto, construido con grandes sillares labrados; y había asimismo cuatro portales en el patio guarnecidos de hierro, custodiando cada portal dieciocho jóvenes robustos y armados;
  11. 1111. y a lo largo del muro hallábanse plantados árboles frondosos de toda especie y fructíferos, con sus frutos colmados de sazón, por cuanto era la estación de la cosecha;
  12. 1212. y manaba una rica fuente de agua que brotaba a la diestra de aquel patio; y debajo del manantial había una cisterna espaciosa que recogía las aguas de la fuente, de donde corría como un río que atravesaba el patio e irrigaba todos los árboles de aquel huerto.