Ignacio a Policarpo · Capítulo 4
- 1No sean desatendidas las viudas. Después del Señor, sé tú su defensor. Nada se haga sin tu consentimiento; ni hagas tú nada sin el de Dios, como ciertamente nada haces. Sé constante.
- 2Celebrense asambleas con más frecuencia. Busca a todos por nombre.
- 3No desprecies a siervos ni a siervas. Con todo, no se hinchen estos de soberbia, sino sirvan más fielmente para la gloria de Dios, para que alcancen mejor libertad de Dios. No pretendan ser libertados a expensas de la comunidad, no sea que resulten siervos de la codicia.