Ignacio a los Magnesios · Capítulo 3
- 1Sí, y os conviene también no abusar de la juventud de vuestro obispo, sino rendirle toda reverencia según el poder de Dios el Padre, tal como he sabido que los santos presbíteros tampoco se aprovecharon de su aparente mocedad, sino que le dieron lugar como a prudente en Dios; pero no a él, sino al Padre de Jesucristo, el Obispo de todos.
- 2Por honra, pues, de Aquel que os amó, es justo que seáis obedientes sin fingimiento. Porque no engaña el hombre tanto a este obispo visible, cuanto defrauda a Aquel otro invisible; y en tal caso no tiene que vérselas con carne, sino con Dios, que conoce las cosas secretas.