Ignacio a los Filadelfios · Capítulo 1
- 1Ignacio, que también es llamado Teóforo, a la iglesia de Dios el Padre y de Jesucristo, la cual está en Filadelfia de Asia, habiendo alcanzado misericordia y estando firmemente afirmada en la concordia de Dios, gozándose en la pasión de nuestro Señor y en Su resurrección sin fluctuar, plenamente asegurada en toda compasión; a la cual saludo en la sangre de Jesucristo, que es gozo eterno y permanente; de modo especial si están unidos con el obispo y los presbíteros que están con él, y con los diáconos instituidos según la mente de Jesucristo, a los cuales según Su propia voluntad Él confirmó y afirmó por Su Santo Espíritu.
- 2A este vuestro obispo he hallado poseedor del ministerio que atañe al bien común, no de sí mismo ni por hombres, ni tampoco por vanagloria, sino en el amor de Dios el Padre y del Señor Jesucristo. Y me quedo asombrado ante su benignidad; cuyo silencio es más poderoso que las palabras ajenas.
- 3Porque está tan ajustado en armonía con los mandamientos como una cítara con sus cuerdas. Por eso mi alma bendice su mente santa, reconociendo que es virtuosa y perfecta — sí, su temple imperturbable y sereno, viviendo en toda moderación de Dios.