Ignacio a los Esmirniotas · Capítulo 11
- 1Vuestra oración voló hacia la iglesia de Antioquía de Siria; desde donde, viniendo preso en cadenas santísimas, saludo a todos, aun no siendo digno de pertenecer a ella, siendo el postrero de todos. Por divina voluntad me fue esto otorgado, no por mérito mío, sino por gracia de Dios, la cual ruego me sea dada cumplidamente, para que por vuestras oraciones alcance a Dios.
- 2Por tanto, para que vuestra obra sea perfeccionada en la tierra y en el cielo, conviene que vuestra iglesia nombre, para honra de Dios, a un embajador de Dios, para que vaya hasta Siria y les congratule de que están en paz y han recobrado su propia grandeza y forma.
- 3Me pareció, por tanto, cosa conveniente que enviéis a alguno de los vuestros con carta, para que juntamente con ellos dé gloria por la tranquilidad que por voluntad de Dios les sobrevino, y porque mediante vuestras oraciones han arribado a puerto. Siendo vosotros perfectos, procurad también pensamientos perfectos; porque si deseáis obrar rectamente, Dios está presto a suministraros los medios.