Fragmento muratoriano · Capítulo 4
- 1La Epístola de Judas, a la verdad, y dos pertenecientes al arriba mencionado Juan —o que llevan el nombre de Juan— son contadas entre las epístolas católicas; y el libro de la Sabiduría, escrito por los amigos de Salomón en su honor.
- 2Recibimos también el Apocalipsis de Juan y el de Pedro, si bien algunos de entre nosotros no permiten que este último sea leído en la Iglesia.
- 3El Pastor, además, lo escribió Hermas muy recientemente en nuestros tiempos en la ciudad de Roma, mientras su hermano el obispo Pío se sentaba en la cátedra de la Iglesia de Roma.
- 4Y por tanto también debe ser leído; mas no puede ser proclamado públicamente en la Iglesia ante el pueblo, ni colocado entre los profetas, cuyo número está completo, ni entre los apóstolos hasta el fin de los tiempos.
- 5De los escritos de Arsinoo, llamado también Valentín, o de Milcíades, no recibimos nada en absoluto; son desechados también los que escribieron el nuevo Libro de Salmos para Marción, juntamente con Basílides y el fundador de los catafrigios de Asia.