Fragmento muratoriano · Capítulo 1
- 1...aquellas cosas en las que estuvo presente, así las puso.
- 2El tercer libro del Evangelio, el según Lucas, el conocido médico Lucas lo escribió en su propio nombre, por orden, después de la ascensión de Cristo, habiéndole Pablo asociado a sí como hombre celoso del derecho.
- 3Ni él mismo vio al Señor en la carne; y él, según pudo alcanzarlo, comenzó su narración desde el nacimiento de Juan.
- 4El cuarto Evangelio es el de Juan, uno de los discípulos; habiendo sido exhortado por sus condiscípulos y obispos, dijo: 'Ayunad conmigo por espacio de tres días, y contémonos unos a otros todo lo que a cada uno le sea revelado.'
- 5Aquella misma noche le fue revelado a Andrés, uno de los apóstoles, que Juan debía narrar todas las cosas en su propio nombre, según todos las trajesen a la memoria.
- 6Y por tanto, aunque se nos enseñen diferentes puntos en los diversos libros de los Evangelios, no hay divergencia respecto a la fe de los creyentes, por cuanto en todos ellos todas las cosas son declaradas bajo un solo Espíritu soberano, las cuales conciernen a la natividad del Señor, a su pasión, a su resurrección, a su conversación con los discípulos y a su doble advenimiento: el primero en la humillación del rechazo, que ya pasó, y el segundo en la gloria del poder real, que aún está en el porvenir.
- 7¿Qué maravilla es, pues, que Juan presente estas diversas cosas con tanta constancia también en sus epístolas, diciendo en su propia persona: 'Lo que hemos visto con nuestros ojos, y oído con nuestros oídos, y palparon nuestras manos, esto os hemos escrito'?
- 8Porque así se profesa no sólo testigo ocular, sino también oyente; y además de ello, historiador de todos los hechos admirables tocantes al Señor en su debido orden.