Epístola de Bernabé · Capítulo 2
- 1Puesto que los días son malos y el poder activo se halla en manos de aquel que obra.
- 2Debemos prestar atención a nosotros mismos e inquirir los mandamientos del Señor.
- 3El temor y la paciencia son los auxiliadores de nuestra fe, y la longanimidad y la continencia combaten a nuestro lado.
- 4Mientras estas virtudes permanezcan puras en las cosas pertenecientes al Señor.
- 5La sabiduría, el entendimiento, la ciencia y el conocimiento se gozan juntamente con ellas.
- 6Porque Él nos ha manifestado por medio de todos los profetas que no necesita de sacrificios, ni de holocaustos, ni de ofrendas.
- 7¿Para qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios?, dice el Señor.
- 8Hastiado estoy de holocaustos de carneros; no quiero sebo de corderos ni sangre de bueyes y machos cabríos.