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Epístola de los Apóstoles · Capítulo 36

  1. 1Y otra vez le dijimos: Señor, ¿no dirán entonces las gentes: Dónde está su Dios? Y respondió y díjonos: En esto serán conocidos los escogidos, en que ellos, siendo probados con tales aflicciones, salen vencedores. Dijimos: ¿Será entonces su salida de este mundo por pestilencia que les cause dolor? Respondióles: No; mas si padecieren tal aflicción, será prueba para ellos, de si tienen fe y se acuerdan de estos mis dichos, y cumplen mis mandamientos. Estos se levantarán, y corta será su espera, para que sea glorificado el que me envió, y yo con él. Porque él me ha enviado a vosotros para deciros estas cosas; y para que las comuniquéis a Israel y a los gentiles y ellos oigan, y ellos también sean redimidos y crean en mí y escapen del ay de la destrucción. Mas el que escapare de la destrucción de la muerte, a ése prenderán y tendrán preso en la cárcel con tormentos semejantes a los tormentos de un ladrón.
  2. 2Y dijímosle: Señor, ¿serán los que creen tratados como los incrédulos, y castigarás a los que escaparon de la pestilencia? Y díjonos: Si los que creen en mi nombre obraren como los pecadores, entonces han hecho como si no hubiesen creído. Y dijímosle de nuevo: Señor, ¿no tienen vida aquellos sobre quienes ha caído esta suerte? Respondió y díjonos: Quien hubiere cumplido la alabanza de mi Padre, morará en el lugar de reposo de mi Padre.