Entrega de Poncio Pilato · Capítulo 1
- 11. La entrega de Poncio Pilato: Y habiendo llegado los escritos a la ciudad de los romanos, y habiendo sido leídos ante el César, hallándose presentes no pocos, todos se maravillaron, porque a causa de la maldad de Pilato las tinieblas y el terremoto habían sobrevenido sobre el mundo entero.
- 22. Y el César, lleno de ira, envió soldados y les mandó que trajesen preso a Pilato.
- 33. Y cuando fue traído a la ciudad de los romanos, el César, oyendo que Pilato había llegado, se sentó en el templo de los dioses, en presencia de todo el senado, y con todo el ejército, y toda la multitud de su poder; y mandó que Pilato compareciese delante.
- 44. Y el César le dijo: ¿Por qué tú, oh impío, osaste hacer tales cosas, habiendo visto tan grandes milagros en aquel hombre? Por atreverte a cometer tan mala acción, has destruido al mundo entero.
- 55. Y Pilato dijo: Oh rey todopoderoso, inocente soy de estas cosas; mas la multitud de los judíos es violenta y culpable.
- 66. Y el César dijo: ¿Y quiénes son ellos? Pilato dice: Herodes, Arquelao, Felipe, Anás y Caifás, y toda la multitud de los judíos.
- 77. El César dice: ¿Por qué causa seguiste el consejo de ellos? Y Pilato dice: La nación de ellos es rebelde y desobediente, no sometiéndose a tu poder.
- 88. Y el César dijo: Cuando ellos te lo entregaron, debiste haberlo guardado seguro, y haberlo enviado a mí, y no haberles obedecido en crucificar a tal varón, justo como era, y uno que obraba milagros tan buenos, como dijiste en tu informe.
- 99. Pues por tales milagros Jesús era manifiestamente el Cristo, el Rey de los Judíos.
- 1010. Y mientras el César así hablaba, al pronunciar el nombre de Cristo, toda la multitud de los dioses cayó junta, y se volvió como polvo, donde el César estaba sentado con el senado.
- 1111. Y todo el pueblo que estaba junto al César comenzó a temblar, a causa de la palabra dicha y de la caída de sus dioses; y sobrecogidos de espanto, todos se fueron, cada cual a su casa, maravillados de lo acontecido.
- 1212. Y el César mandó que Pilato fuese custodiado en prisión segura, para poder inquirir la verdad acerca de Jesús.
- 1313. Y al día siguiente, el César, sentado en el Capitolio con todo el Senado, se dispuso de nuevo a interrogar a Pilato.
- 1414. Y el César dice: Di la verdad, oh impío, porque por tu acción impía que perpetraste contra Jesús, aun aquí la manifestación de tus perversas obras ha sido demostrada al ser derribados los dioses.
- 1515. Di, pues, ¿quién es aquel que fue crucificado? ¿por qué aun su nombre destruyó a todos los dioses? Pilato dijo: Ciertamente los testimonios acerca de él son verdaderos; pues de seguro yo mismo fui persuadido por sus obras de que él era mayor que todos los dioses que adoramos.
- 1616. Y el César dijo: ¿Por qué razón, pues, mostraste contra él tal audacia y tales obras, no ignorándolo tú y tramando enteramente el mal contra mi reino? Pilato dijo: A causa de la maldad y de la rebelión de los judíos inicuos e impíos, hice esto.
- 1717. Y el César, lleno de ira, convocó a consejo con todo su senado y su corte, y mandó que se escribiese un decreto contra los judíos de la manera siguiente: A Liciano, gobernador de las principales provincias de Oriente, salud.
- 1818. Ha llegado a mi noticia la temeraria acción que ha sido cometida al presente por los moradores de Jerusalén y por las ciudades circunvecinas de los judíos, y su perversa obra, que forzaron a Pilato a crucificar a un cierto dios llamado Jesús, y por causa de este grave delito de ellos el mundo fue entenebrecido y arrastrado a la ruina.
- 1919. Por tanto, pregonamente, con multitud de soldados, marcha contra ellos allá y préndelos, con arreglo a este decreto.
- 2020. Sé obediente y procede contra ellos, dispérsalos y redúcelos a servidumbre entre todas las naciones; y habiéndolos desterrado de toda Judea, haz de ellos la más vil de las naciones, para que esto no sea más visto, por cuanto están colmados de maldad.
- 2121. Y habiendo llegado este decreto a la región del Oriente, Liciano, obedeciendo por temor del decreto, se apoderó de toda la nación de los judíos; y a los que quedaron en Judea los esparció entre las naciones, y los vendió como esclavos: de suerte que el César supo que tales cosas habían sido hechas por Liciano contra los judíos en la provincia de Oriente; y esto le plugo.
- 2222. Y de nuevo el César comenzó a interrogar a Pilato; y mandó a un capitán llamado Albio que cortase la cabeza de Pilato, diciendo: Así como él puso las manos sobre el justo llamado Cristo, de la misma manera caerá él también y no hallará amparo.
- 2323. Y Pilato, retirándose al lugar, oró en silencio, diciendo: Señor, no me destruyas juntamente con los impíos hebreos, porque yo no habría puesto manos sobre ti, a no ser por la nación de los judíos inicuos, porque ellos tramaban rebelión contra mí.
- 2424. Mas tú sabes que lo hice por ignorancia.
- 2525. No me destruyas, pues, por este mi pecado; mas no te acuerdes del mal contra mí, oh Señor, ni contra tu sierva Prócula, que está conmigo en esta hora de mi muerte, a quien designaste para profetizar que serías clavado en la cruz.
- 2626. No la condenes tampoco en mi pecado; mas perdónanos y haz que seamos contados en la suerte de tus justos.
- 2727. Y he aquí que, cuando Pilato acabó su oración, vino una voz del cielo, que decía: Todas las generaciones y familias de las naciones te tendrán por bienaventurado, porque bajo tu mando se cumplieron todas aquellas cosas dichas acerca de mí por los profetas; y tú mismo serás puesto por mi testigo en mi segunda venida, cuando juzgare a las doce tribus de Israel y a los que no confiesan mi nombre.
- 2828. Y el prefecto cortó la cabeza de Pilato; y he aquí que un ángel del Señor la recibió.
- 2929. Y su esposa Prócula, viendo al ángel venir y recibir su cabeza, llena también de gozo, al instante entregó el espíritu y fue sepultada juntamente con su marido.