Epístola a Diogneto · Capítulo 6
- 11. Capítulo 6 — La relación de los cristianos con el mundo.
- 22. Para decirlo en una sola palabra: lo que el alma es en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo.
- 33. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos están diseminados por todas las ciudades del mundo.
- 44. El alma mora en el cuerpo, pero no es del cuerpo; y los cristianos habitan en el mundo, mas no son del mundo.
- 55. El alma invisible está guardada en el cuerpo visible; y de igual manera se sabe que los cristianos están ciertamente en el mundo, pero su piedad permanece invisible.
- 66. La carne aborrece al alma y milita contra ella, sin recibir daño alguno, sólo porque se le impide saciarse de deleites; el mundo asimismo aborrece a los cristianos, sin haber recibido injuria alguna, sólo porque renuncian a los deleites.
- 77. El alma ama a la carne que la aborrece, y ama también a sus miembros; los cristianos asimismo aman a los que los aborrecen.
- 88. El alma está aprisionada en el cuerpo, mas sostiene a ese mismo cuerpo; y los cristianos están detenidos en el mundo como en una cárcel, y sin embargo sostienen al mundo.
- 99. El alma inmortal habita en una tienda mortal; y los cristianos moran como forasteros en moradas corruptibles, esperando la morada incorruptible en los cielos.
- 1010. El alma, castigada con la escasez de comida y bebida, se hace mejor; de la misma manera los cristianos, sujetos a tormentos cada día, crecen tanto más en número.
- 1111. Dios les asignó tan ilustre puesto, el cual no les es lícito desamparar.