Consumación de Tomás · Capítulo 1
- 11. Consumación del Apóstol Tomás: Por orden del rey Misdeo, el bienaventurado apóstol Tomás fue arrojado en la cárcel; y él dijo: Glorifico a Dios, y predicaré la palabra a los presos, para que todos se regocijasen con su presencia.
- 22. Habiendo, pues, creído Juzanes, el hijo del rey, y Tercia, su madre, y Migdonia, y Marcia, pero no habiendo sido aún tenidos por dignos del bautismo, se dolieron en extremo de que el bienaventurado hubiese sido encarcelado.
- 33. Y habiendo ido a la prisión y dado mucho dinero al carcelero, entraron a él.
- 44. Y él, viéndolos, se alegró, glorificó al Señor y los bendijo.
- 55. Y le suplicaron con ruegos el sello en el Señor, habiéndoseles aparecido en sueños un hermoso joven que mandó que el apóstol entrase en casa de Juzanes.
- 66. Y viniendo de nuevo el hermoso joven a ellos y a Tomás, les mandó hacer esto la noche siguiente.
- 77. Y él fue delante de ellos alumbrándoles el camino, y sin ruido abrió las puertas que estaban cerradas, hasta consumar todo el misterio.
- 88. Y habiéndoles hecho partícipes de la Eucaristía, habiéndoles hablado largamente, confirmándolos en la fe y encomendándolos al Señor, salió de allí, dejando a las mujeres, y volvió a encerrarse.
- 99. Y se entristecieron y lloraron porque el rey Misdeo iba a quitarle la vida.
- 1010. Y fue Tomás y halló a los carceleros riñendo y diciendo: ¿Qué daño hicimos a ese hechicero que, valiéndose de sus artes de magia, abrió las puertas de la cárcel y pretende soltar a todos los presos? Pero vayamos a dar cuenta al rey acerca de su esposa y de su hijo.
- 1111. Y cuando él compareció, le desnudaron y le ciñeron con un lienzo; y así se presentaron ante el rey.
- 1212. Y Misdeo le dijo: ¿Eres tú esclavo o libre? Y Tomás respondió y le dijo: No soy esclavo, y ningún poder tienes tú contra mí.
- 1313. ¿Y cómo, dijo Misdeo, huiste y viniste a esta tierra? Y Tomás dijo: Vine aquí para salvar a muchos y para que por tus manos salga yo de este cuerpo.
- 1414. Misdeo le dice: ¿Quién es tu amo? ¿y cuál es su nombre? ¿de qué tierra es y de quién desciende? Mi Señor, dice Tomás, es mi Maestro y el tuyo, siendo el Señor del cielo y de la tierra.
- 1515. Y Misdeo dijo: ¿Cómo se llama? Y Tomás dijo: No puedes conocer su verdadero nombre en esta hora; mas te declaro el nombre que le fue dado temporalmente: Jesús el Cristo.
- 1616. Y dijo Misdeo: No tuve prisa en destruirte, sino que me contuve; mas hiciste alarde de tales obras, que tus hechicerías fueron oídas por todo el país.
- 1717. Pero ahora haré esto: para que tus hechicerías perezcan contigo, a fin de que nuestra nación quede limpia de ellas.
- 1818. Y Tomás dijo: ¿Llamas hechicerías a estas obras que me seguirán? Jamás serán quitadas de entre las gentes de este lugar.
- 1919. Y diciendo estas cosas, pensaba Misdeo de qué suerte le daría muerte; pues temía a la multitud circundante, habiendo creído en él muchos, aun de entre los principales varones.
- 2020. Y levantándose, sacó a Tomás fuera de la ciudad; y algunos soldados armados le acompañaban.
- 2121. Y el resto del pueblo pensaba que el rey deseaba aprender algo de él; y se levantaron y le siguieron de cerca.
- 2222. Y habiendo avanzado tres estadios, lo entregó a cuatro soldados y a uno de los oficiales principales, mandándoles que lo llevasen al monte y lo traspasasen con una lanza; mas él se volvió a la ciudad.
- 2323. Y los presentes acudieron a Tomás, deseosos de rescatarle; pero fue conducido por los soldados que estaban con él.
- 2424. Pues dos de cada lado le sujetaban por temor a sus hechicerías.
- 2525. Y el oficial principal le tomó de la mano y le conducía con honor.
- 2626. Y al mismo tiempo decía el bienaventurado apóstol: ¡Oh misterios ocultos de ti, oh Señor! pues hasta el fin de la vida se cumplen en nosotros las riquezas de tu gracia, que no nos deja sin consuelo en cuanto al cuerpo.
- 2727. Porque he aquí que cuatro me apresan, y uno me guía, perteneciendo yo a Uno, hacia quien voy siempre invisiblemente.
- 2828. Mas ahora comprendo que mi Señor también, siendo extranjero, hacia quien voy y que siempre está invisiblemente conmigo, fue herido por uno; mas yo soy traspasado por cuatro.
- 2929. Y cuando llegaron al lugar donde debían traspasarlo, habló Tomás a los que le alanceaban diciendo: Escuchadme ahora al menos, cuando salgo de mi cuerpo; no se oscurezcan vuestros ojos en el entendimiento, ni cerréis vuestros oídos para no oír las cosas en que habéis creído en el Dios a quien predico, habiendo sido libradas vuestras almas del desatino; y conducíos como conviene a quien es libre, desprovisto de vanagloria humana, viviendo la vida para Dios.
- 3030. Y dijo a Juzanes: Hijo de rey terrenal, mas siervo de Jesucristo, da lo debido a quienes han de cumplir la orden de Misdeo, para que me aparte de ellos a orar.
- 3131. Y habiendo pagado Juzanes a los soldados, se puso el apóstol en oración; y oró de esta manera: Señor mío, y Dios mío, y esperanza mía, y caudillo, y guía en todos los países, te sigo juntamente con cuantos te sirven, y guíame tú en este día en mi camino hacia ti.
- 3232. Que nadie arrebate mi alma que me diste.
- 3333. Que los publicanos y recaudadores no pongan sus ojos en mí, ni las serpientes me calumnien, ni los hijos del dragón me silben.
- 3434. He aquí que cumplí tu obra y consumé lo que me diste que hiciese.
- 3535. Me hice siervo para recibir de ti la libertad; dámela, pues, y hazme perfecto.
- 3636. Y esto digo no vacilando, sino para que lo oigan quienes han menester de oírlo.
- 3737. Te glorifico en todo, Señor y Maestro; porque a ti es debida gloria por siempre jamás. Amén.
- 3838. Y acabada la oración, dijo a los soldados: Venid y consumad la obra de aquel que os envió.
- 3939. Y los cuatro le acometieron al punto y le mataron.
- 4040. Y todos los hermanos lloraron y lo envolvieron en preciosos mantos y en muchos lienzos finos, y lo pusieron en el sepulcro en que antiguamente solían ser sepultados los reyes.
- 4141. Y Síforo y Juzanes no marcharon a la ciudad, sino que pasaron allí todo el día y velaron durante la noche.
- 4242. Y se les apareció Tomás y dijo: Yo no estoy ahí; ¿por qué permanecéis sentados velando? porque subí y recibí las cosas que esperaba; mas levantaos y andad, que tras breve tiempo seréis conducidos a mi lado.
- 4343. Y Misdeo y Carisio afligieron en gran manera a Tercia y a Migdonia, mas no pudieron persuadirlas de abandonar su sentir.
- 4444. Y Tomás se les apareció y les dijo: No olvidéis las enseñanzas primeras, pues el mismo santo y santificador Jesús os socorrerá.
- 4545. Y Misdeo y Carisio, no pudiendo apartarlas de su parecer, las dejaron a su libre voluntad.
- 4646. Y se juntaron todos los hermanos, habiendo el bienaventurado ordenado a Síforo presbítero en la montaña, y a Juzanes diácono, cuando era conducido a morir.
- 4747. Y el Señor les ayudó y acrecentó la fe por medio de ellos.
- 4848. Y después de mucho tiempo aconteció que uno de los hijos de Misdeo fue atormentado por un demonio; y siendo el demonio obstinado, nadie podía sanarlo.
- 4949. Y consideró Misdeo y dijo: Iré y abriré el sepulcro, y tomaré un hueso del cuerpo del apóstol, y tocaré a mi hijo con él, sabiendo que será sano.
- 5050. Y fue a poner por obra lo que había pensado.
- 5151. Y se le apareció el bienaventurado apóstol y dijo: No creíste en mí cuando vivía; ¿cómo creerás en mí estando muerto? No temas.
- 5252. Jesucristo está benignamente propicio hacia ti, por su gran clemencia.
- 5353. Y Misdeo, no hallando los huesos (pues uno de los hermanos los había tomado trasladándolos a las regiones del Occidente), tomó un poco de polvo del lugar donde yacían los huesos, y tocó con él a su hijo, diciendo: Creo en ti, Jesús, ahora que me ha desamparado el que siempre aflige a los hombres para que no contemplen tu luz que da entendimiento, oh Señor benigno con los hombres.
- 5454. Y habiendo sido sano su hijo de esta manera, se reunió con los demás hermanos que estaban bajo el gobierno de Síforo y suplicó a los hermanos que orasen por él para alcanzar misericordia de nuestro Señor Jesucristo; a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.