Hechos de Jantipa y Políxena · Capítulo 28
- 1Mientras decía esto, Andrés, el apóstol del Señor, llegó también a aquel lugar; y, al acercarse a Políxena, sintió que surgía en su corazón cierta conmoción.
- 2Puesto de pie para orar y cruzando los brazos en forma de cruz, dijo: Señor Jesucristo, partícipe de la luz y conocedor de las cosas ocultas, a quien nada en la tierra se le esconde, muéstrame bondad y misericordia, aclárame esta conmoción del corazón y calma mi razón, tú que siempre haces la paz con quienes aman la paz.
- 3Llegóse Políxena y San Andrés le dijo: Detente, hija, y declara quién eres y de dónde procedes.
- 4Políxena dijo: Señor mío, soy extranjera aquí, pero veo que tu rostro es bondadoso y tus palabras se parecen a las de Pablo, y supongo que eres del mismo Dios.
- 5Comprendió Andrés que mentaba al apóstol y preguntó: ¿De dónde conoces a Pablo?
- 6Ella dijo: Lo conozco de mi propia tierra, pues lo dejé en España.
- 7Díjole Andrés: ¿Y cómo estás en estas tierras tan apartadas?
- 8Ella dijo: Porque así estaba dispuesto para mí y así sucedió; pero te ruego, postrada a tus pies, que me selles como Pablo sella, mediante el bautismo de la regeneración, para que también yo, humilde, sea conocida por nuestro Dios, pues el Dios bondadoso, al ver mi tribulación y aflicción, te envió para que te compadezcas de mí.
- 9Andrés, el gran apóstol del Señor, le dijo: Vamos, hija, adonde haya agua.