Apología de Arístides · Capítulo 8
- 1Volvámonos además a los Griegos también, para que conozcamos qué parecer sustentan respecto del Dios verdadero. Los Griegos, pues, por cuanto son más sutiles que los Bárbaros, se extraviaron más lejos que ellos, por cuanto introdujeron muchos dioses ficticios y erigieron a unos como varones y a otros como hembras; y en sus dioses se hallaron adúlteros, homicidas, engañados, envidiosos, iracundos, apasionados, parricidas, ladrones y salteadores. Y algunos de ellos, dicen, eran cojos y lisiados, otros hechiceros, algunos en verdad enloquecieron, otros tañían liras, otros vagaban por los montes, algunos hasta murieron, otros fueron heridos de rayo, algunos fueron hechos siervos de hombres, otros huyeron desterrados, y algunos ciertamente fueron llorados y plañidos por mortales. Y algunos, dicen, descendieron al Seol, algunos fueron gravemente heridos, algunos se transformaron en semejanza de bestias para seducir a la estirpe de mujeres mortales, y algunos se corrompieron echándose con varones. Y algunos, dicen, se casaron con sus madres, sus hermanas y sus hijas. Y afirman de sus dioses que adulteraron con las hijas de los hombres, y de éstas nació cierta estirpe que también era mortal. Y dicen que algunas de las diosas disputaron acerca de la hermosura y comparecieron ante hombres para juicio. Así, oh Rey, los Griegos expusieron torpeza, absurdo e insensatez acerca de sus dioses y de sí mismos, en cuanto llamaron dioses a los que son de tal calaña, los cuales no son dioses. Y de ahí los hombres recibieron incentivo para cometer adulterio, fornicación, hurto y para practicar cuanto es ofensivo, aborrecible y abominable. Porque si los que son llamados sus dioses practicaron todas las cosas escritas arriba, ¿cuánto más las cometerían los hombres que creen que sus propios dioses las hicieron? Y a causa de la torpeza de este error sobrevinieron a los hombres guerras penosas, grandes hambres, amarga cautividad y asolamiento total. Y he aquí que fue por causa de esto únicamente que padecieron y que todas estas calamidades vinieron sobre ellos; y mientras las sufrían, no percibieron en su mente que por causa de su extravío tales males los afligían.