LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← Apología de Arístides

Apología de Arístides · Capítulo 13

  1. 1Mas es cosa admirable, oh Rey, respecto de los Griegos, que aventajan a todos los demás pueblos en su porte y razonamiento, cómo se han extraviado en pos de ídolos muertos e imágenes sin vida. Y con todo ven a sus dioses en manos de sus artífices ser aserrados, acepillados, recortados, cercenados, ennegrecidos por el fuego, adornados y mudados por ellos de toda suerte. Y cuando envejecen y se gastan por el paso del tiempo, y cuando son fundidos y reducidos a polvo, ¿cómo, me pregunto, no entendieron de ellos que no son dioses? Y en cuanto a los que no hallaron libramiento para sí mismos, ¿cómo podrían remediar la angustia de los hombres?
  2. 2Mas aun los escritores y filósofos de entre ellos alegaron falsamente que los dioses son tales que son hechos en honor de Dios Todopoderoso. Y yerran al procurar asemejarlos a Dios, a quien el hombre jamás vio ni puede ver a qué sea semejante. En esto también yerran, al afirmar de la deidad que cualquier imperfección pueda hallarse en ella, como cuando dicen que Él recibe sacrificios y requiere holocaustos, libaciones, inmolaciones humanas y templos. Mas Dios no tiene necesidad, y ninguna de estas cosas le es menester; y es patente que los hombres yerran en estas cosas que imaginan.
  3. 3Además, sus escritores y filósofos representan y declaran que la naturaleza de todos sus dioses es una sola. Y no han comprendido a Dios nuestro Señor, quien siendo uno, está en todo. Yerran, por tanto. Porque si el cuerpo del hombre, aunque múltiple en sus miembros, no teme un miembro del otro, sino que, siendo un cuerpo unido, concuerda enteramente consigo mismo, así también Dios es uno en su naturaleza. Una sola esencia le es propia, por cuanto Él es uniforme en su naturaleza y en su esencia; y no tiene temor de sí mismo. Si, pues, la naturaleza de los dioses es una sola, no conviene que un dios persiga, mate o dañe a otro dios. Si, pues, dioses son perseguidos y heridos por dioses, y algunos son secuestrados y otros heridos de rayo, manifiesto es que la naturaleza de sus dioses no es una sola. Y de aquí se colige, oh Rey, que es error cuando computan las naturalezas de sus dioses bajo una sola esencia. Si, pues, nos conviene admirar a un dios que es visto y no ve, ¿cuánto más digno de alabanza es creer en una naturaleza que es invisible y todo lo ve? Y si además conviene alabar las obras de un artífice, ¿cuánto más conviene glorificar al Creador del artífice?
  4. 4Porque ¡he aquí!, cuando los Griegos establecieron leyes, no comprendieron que por sus mismas leyes condenaban a sus dioses. Porque si sus leyes son justas, sus dioses son injustos, puesto que traspasaron la ley matándose unos a otros, practicando hechicería, cometiendo adulterio, robando, hurtando, echándose con varones y por sus otras prácticas igualmente. Porque si sus dioses obraron con justicia haciendo todas estas cosas según se describen, entonces las leyes de los Griegos son injustas por no haber sido hechas conforme a la voluntad de sus dioses. Y en tal caso el mundo entero se ha descarriado.
  5. 5Porque las narraciones acerca de sus dioses son algunas de ellas fábulas, y otras poemas de la naturaleza, y otras himnos y elegías. Los himnos ciertamente y las elegías son vanas palabras y estrépito. Mas estos poemas de la naturaleza, aun cuando fuesen compuestos como dicen, con todo no son dioses los que tales cosas hacen, padecen y toleran. Y aquellas fábulas son cuentos superficiales sin hondura alguna en ellos.