LUX VERITAS

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Apología de Arístides · Capítulo 10

  1. 1De nuevo presentan como a otro dios a Hefesto. Y dicen de él que es cojo, que lleva un gorro en la cabeza y tiene en sus manos tenazas y martillo, siguiendo el oficio de herrero para procurarse con ello lo necesario para su sustento. ¿Es, pues, este dios tan menesteroso? Mas no puede ser que un dios sea indigente o cojo, pues de otro modo sería harto despreciable.
  2. 2Y además introducen a otro dios y le llaman Hermes. Y dicen que es ladrón, amador de la avaricia, codicioso de ganancia, hechicero, mutilado, atleta e intérprete de lenguas. Mas es imposible que un dios sea hechicero, avaro, mutilado, codicioso de lo ajeno o atleta. Y si fuere de otro modo, hállase ser inútil.
  3. 3Y tras él presentan como a otro dios a Asclepio. Y dicen que es médico y prepara medicinas y emplastos para proveer a las necesidades de su sustento. ¿Hállase, pues, este dios en indigencia? Y al cabo fue herido de rayo por Dios a causa de Tindáreo de Lacedemonia, y así murió. Si, pues, Asclepio era dios y, herido por el rayo, no pudo socorrerse a sí mismo, ¿cómo podría ayudar a otros? Mas que una naturaleza divina padezca necesidad o sea destruida por un rayo es imposible.
  4. 4Y otra vez presentan a otro como dios y le llaman Ares. Y dicen que es guerrero, celoso, y que codicia ovejas y cosas que no le pertenecen, granjeando provecho con sus armas. Y dicen que al fin cometió adulterio con Afrodita y fue prendido por el niño Eros y por Hefesto, marido de Afrodita. Mas es imposible que un dios sea guerrero, prisionero o adúltero.
  5. 5Y dicen asimismo de Dionisio que ¡en verdad! es un dios, el cual concierta festines de noche, enseña la embriaguez y arrebata mujeres ajenas. Y al fin dicen que enloqueció, despidió a sus siervas y huyó al desierto; y durante su locura comió serpientes. Y por último fue muerto por los Titanes. Si, pues, Dionisio era dios y, al ser muerto, no pudo valerse a sí mismo, ¿cómo es posible que socorra a otros?
  6. 6A Hércules traen luego y dicen que es dios, que aborrece las cosas detestables, tirano, guerrero y destructor de plagas. Y de él dicen también que al fin enloqueció, mató a sus propios hijos, arrojóse al fuego y murió. Si, pues, Hércules es dios y en todas estas calamidades fue incapaz de librarse a sí mismo, ¿cómo le pedirían auxilio los demás? Mas es imposible que un dios sea loco, borracho, matador de sus hijos o consumido por el fuego.