LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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Apócrifo de Ezequiel · Capítulo 2

  1. 1Dios no puede separar el alma del cuerpo a los fines del juicio final, porque de inmediato el juicio se hallaría detenido.
  2. 2Pues si el alma se hallare sola por sí misma, respondería al ser juzgada: 'La causa del pecado no es mía, sino de aquel cuerpo corruptible y terrenal, en fornicación, adulterio y lascivia; porque desde que me dejó, ninguna de estas cosas he hecho', y tendría una buena defensa y frustraría el juicio de Dios.
  3. 3El cuerpo no puede ser juzgado aparte del alma: porque él también podría responder, diciendo: 'No fui yo el que pecó, fue el alma; ¿acaso he cometido adulterio, fornicado o adorado ídolos desde que se apartó de mí?' y el cuerpo estaría resistiendo a la justicia de Dios, y con razón.
  4. 4Por esta causa, por tanto, Dios conduce nuestros cuerpos muertos y nuestras almas a un segundo nacimiento.