Apocalipsis de Esdras · Capítulo 7
- 1Donde hallares a los muertos, señálalos y entiérralos, y yo te daré el primer lugar en mi resurrección.
- 2Descansa y está quieto, pueblo mío, porque tu reposo vendrá.
- 3Buena nodriza, alimenta a tus hijos y afirma sus pies.
- 4De entre los siervos que te he dado, ninguno perecerá, pues yo los demandaré de entre tu número.
- 5No te aflijas; pues cuando venga el día de angustia y aflicción, otros llorarán y se lamentarán,
- 6mas tú te alegrarás y tendrás abundancia.
- 7Las naciones tendrán envidia de ti, mas nada podrán hacer contra ti, dice el Señor.
- 8Mis manos te cubrirán, para que tus hijos no vean el abismo.
- 9Alégrate, oh madre, tú y tus hijos, porque yo te libraré, dice el Señor.
- 10Acuérdate de tus hijos que duermen, porque yo los sacaré de las profundidades de la tierra,
- 11y tendré misericordia de ellos, porque yo soy misericordioso, dice el Señor Todopoderoso.
- 12Abraza a tus hijos hasta que yo venga, y proclámales misericordia,
- 13porque mis fuentes rebosan y mi gracia nunca falta.
- 14Yo, Esdras, recibí del Señor en el monte Horeb el mandamiento de ir a Israel;
- 15mas cuando llegué a ellos, me desecharon y menospreciaron el mandamiento del Señor.
- 16Por tanto os digo a vosotras, naciones que oís y entendéis: ¡Esperad a vuestro pastor!
- 17Él os dará descanso eterno, pues ya está cerca aquel que vendrá en el fin del mundo.
- 18Estad preparados para las recompensas del reino, porque una luz perpetua brillará sobre vosotros por toda la eternidad.
- 19Huid de la sombra de este mundo y recibid el gozo de vuestra gloria.
- 20Yo confieso abiertamente a mi Salvador.
- 21Recibid el don que os ha sido confiado y alegraos, dando gracias a aquel que os llamó a los reinos celestiales.
- 22Levantaos y estaos en pie, y mirad cuántos están sellados en la fiesta del Señor.
- 23Aquellos que se apartaron de la sombra de este mundo han recibido vestiduras resplandecientes del Señor.
- 24Recibe, oh Sion, el número cumplido de los tuyos, y cierra la lista de aquellos vestidos de blanco.
- 25El número de tus hijos, a los cuales anhelaste, está completo; suplica a la majestad del Señor para que tu pueblo, que fue llamado desde el principio, sea santificado.