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Sabiduría de Ahicar · Capítulo 7

  1. 11. Y cada vez que Haiqar entraba o salía, reprendía a Nadán, hijo de su hermana, diciéndole sabiamente:
  2. 22. '¡Oh Nadán, hijo mío! Yo te hice todo lo que es bueno y bondadoso, y tú me pagaste con lo que es vil y perverso, y con la muerte.
  3. 33. '¡Oh hijo mío! Escrito está en los proverbios: Quien no escucha con los oídos, le harán oír con la cerviz.'
  4. 44. Y Nadán dijo: '¿Por qué causa estás airado contra mí?'
  5. 55. Y Haiqar le dijo: 'Porque yo te crie, te enseñé, te di honra y respeto, te engrandecí, te eduqué con la mejor crianza y te senté en mi lugar para que fueses mi heredero en el mundo; y tú me pagaste con muerte y me retribuiste con mi ruina.
  6. 66. Pero el Señor sabía que yo era inocente, y me libró de la trampa que me preparaste; pues el Señor sana a los quebrantados de corazón y refrena a los envidiosos y soberbios.
  7. 77. '¡Oh muchacho mío! Has sido para mí como el escorpión que, cuando hiere el bronce, lo perfora.
  8. 88. '¡Oh muchacho mío! Eres como la gacela que comía las raíces de la rubia, y la planta le dijo: "Come de mí hoy y sáciate, pues mañana curtirán tu piel con mis raíces."
  9. 99. '¡Oh muchacho mío! Has sido para mí como un hombre que vio a su compañero desnudo en el frío del invierno, y tomó agua fría y la derramó sobre él.
  10. 1010. '¡Oh muchacho mío! Fuiste para mí como un hombre que tomó una piedra y la arrojó al cielo para apedrear a su Señor con ella; mas la piedra no le alcanzó ni subió a tanta altura, sino que se convirtió en causa de culpa y pecado para él.
  11. 1111. '¡Oh muchacho mío! Si me hubieses honrado y respetado y hubieses escuchado mis palabras, habrías sido mi heredero y habrías gobernado sobre mis dominios.
  12. 1212. '¡Oh hijo mío! Sabe que aunque la cola del perro o del cerdo tuviese diez codos de longitud, no igualaría el valor del caballo, ni aun si fuese de seda.
  13. 1313. '¡Oh muchacho mío! Pensé que serías mi heredero cuando yo muriese; mas tú, por tu envidia e insolencia, deseaste matarme. Pero el Señor me libró de tu astucia.
  14. 1414. '¡Oh hijo mío! Fuiste para mí como una trampa armada sobre el muladar; y vino un gorrión y halló la trampa tendida. Y el gorrión dijo a la trampa: "¿Qué haces aquí?" Respondió la trampa: "Estoy orando aquí a Dios."
  15. 1515. Y la alondra también le preguntó: "¿Qué es ese madero que sostienes?" Dijo la trampa: "Es un tierno roble en el que me apoyo en la hora de la oración."
  16. 1616. Dijo la alondra: "¿Y qué es eso en tu boca?" Dijo la trampa: "Es pan y sustento que guardo para todos los hambrientos y pobres que se me acercan."
  17. 1717. Dijo la alondra: "¿Puedo entrar a comer ahora, pues tengo hambre?" Y la trampa le dijo: "Acércate." Y la alondra se acercó a comer.
  18. 1818. Pero la trampa saltó y apresó a la alondra por el cuello.
  19. 1919. Y la alondra respondió y dijo a la trampa: "Si este es tu pan para el hambriento, Dios no aceptará tus limosnas ni tus buenas obras.
  20. 2020. Y si este es tu ayuno y tus oraciones, Dios no recibirá de ti ni tu ayuno ni tu oración, ni perfeccionará bien alguno a tu favor."
  21. 2121. '¡Oh muchacho mío! Has sido para mí como un león que hizo amistad con un asno, y el asno caminó delante del león por algún tiempo; mas un día el león saltó sobre el asno y lo devoró.
  22. 2222. '¡Oh muchacho mío! Fuiste para mí como el gorgojo en el trigo, que para nada sirve, sino que corrompe el trigo y lo roe.
  23. 2323. '¡Oh muchacho mío! Fuiste como un hombre que sembró diez medidas de trigo, y cuando llegó el tiempo de la siega, se levantó, segó, trilló y se afanó en gran manera, y al cabo resultaron solo diez medidas; y su amo le dijo: "¡Oh perezoso! No aumentaste ni disminuiste."
  24. 2424. '¡Oh muchacho mío! Fuiste para mí como la perdiz que cayó en la red, y no pudiendo salvarse a sí misma, llamaba a las demás perdices para que cayeran juntamente con ella en la red.
  25. 2525. '¡Oh hijo mío! Fuiste para mí como el perro que tenía frío y entró en la casa del alfarero para calentarse.
  26. 2626. Y cuando entró en calor, comenzó a ladrarles; y ellos lo persiguieron y lo golpearon para que no los mordiese.
  27. 2727. '¡Oh hijo mío! Fuiste para mí como el cerdo que entró en el baño caliente con personas distinguidas; y apenas salió del baño caliente, vio un lodazal inmundo y bajó a revolcarse en él.
  28. 2828. '¡Oh hijo mío! Fuiste para mí como el cabrito que se unió a sus compañeros camino del sacrificio, y no pudo salvar su propia vida.
  29. 2929. '¡Oh muchacho mío! El perro que no es alimentado de la caza se convierte en pasto de las moscas.
  30. 3030. '¡Oh hijo mío! La mano que no trabaja ni ara, y que es codiciosa y astuta, será cortada de su hombro.
  31. 3131. '¡Oh hijo mío! El ojo que no percibe la luz, los cuervos lo arrancarán y vaciarán.
  32. 3232. '¡Oh muchacho mío! Fuiste para mí como un árbol cuyas ramas estaban cortando, y él les dijo: "Si algo de mí no estuviese en vuestras manos, en verdad no seríais capaces de cortarme."
  33. 3333. '¡Oh muchacho mío! Eres como el gato a quien dijeron: "Deja de robar hasta que te hagamos una cadena de oro y te alimentemos con azúcar y almendras."
  34. 3434. Mas él respondió: "No olvido el oficio de mi padre y de mi madre."
  35. 3535. '¡Oh hijo mío! Fuiste como la serpiente que cabalgaba sobre una zarza en medio de un río; y un lobo los vio y dijo: "Maldad sobre maldad, y quien es más perverso que ellos conduce a ambos."
  36. 3636. Y la serpiente dijo al lobo: "Los corderos, las cabras y las ovejas que devoraste en toda tu vida, ¿los devolverás a sus padres y a sus madres, o no?"
  37. 3737. Dijo el lobo: "No." Y la serpiente le dijo: "Creo que después de mí, tú eres el más vil de nosotros."
  38. 3838. '¡Oh muchacho mío! Yo te sustenté con viandas escogidas, y tú ni con pan seco me alimentaste.
  39. 3939. '¡Oh muchacho mío! Te di a beber agua con azúcar y exquisitos jarabes, y tú ni agua de pozo me diste de beber.
  40. 4040. '¡Oh muchacho mío! Yo te instruí y te crie, y tú cavaste una fosa para mí y me sepultaste.
  41. 4141. ¡Oh muchacho mío! Yo te crie con la más noble instrucción y te formé como a un cedro encumbrado; mas tú me torciste y me doblegaste.
  42. 4242. ¡Oh muchacho mío! Mi esperanza era que edificases para mí un alcázar fortificado donde pudiese guarecerme de mis enemigos; pero tú te convertiste para mí como quien me entierra en lo profundo de la tierra; mas el Señor tuvo misericordia de mí y me libró de tu asechanza.
  43. 4343. ¡Oh muchacho mío! Yo te quise el bien, y tú me pagaste con maldad y odio; y ahora de buena gana te sacaría los ojos, los daría por comida a los perros, te cortaría la lengua, te degollaría al filo de la espada y te castigaría por tus actos abominables.'
  44. 4444. Y cuando Nadán oyó este razonamiento de su tío Haiqar, dijo: '¡Oh tío mío! Trátame conforme a tu clemencia y perdona mis transgresiones; pues ¿quién hay que haya pecado como yo, o quién hay que perdone como tú?
  45. 4545. ¡Acéptame, oh tío mío! De ahora en adelante serviré en tu casa, cuidaré de tus caballos, barreré el estiércol de tus ganados y apacentaré tus ovejas; pues yo soy el impío y tú el justo; yo el reo y tú el perdonador.'
  46. 4646. Y Haiqar le dijo: '¡Oh muchacho mío! Eres como el árbol estéril que estaba junto a las corrientes de las aguas, y su dueño se disponía a cortarlo; y el árbol le dijo: "Trasplántame a otro lugar, y si no diere fruto, córtame."
  47. 4747. Mas su señor le respondió: "Estando plantado junto a las aguas no diste fruto, ¿cómo darás fruto si te pongo en otro lugar?"
  48. 4848. ¡Oh muchacho mío! Más vale la vejez del águila que la juventud del cuervo.
  49. 4949. ¡Oh muchacho mío! Dijeron al lobo: "Aléjate de las ovejas para que su polvo no dañe tus ojos." Y el lobo respondió: "El polvo de las ovejas es medicina para mis ojos."
  50. 5050. ¡Oh muchacho mío! Llevaron al lobo a la escuela para que aprendiese a leer, y le dijeron: "Di: A, B." Mas él respondió: "Cordero y cabrito en mi vientre."
  51. 5151. ¡Oh muchacho mío! Pusieron al asno a la mesa, y cayó al suelo y comenzó a revolcarse en el polvo; y uno de ellos dijo: "Dejadlo revolcarse, pues tal es su naturaleza y no cambiará jamás."
  52. 5252. ¡Oh muchacho mío! Se cumplió aquel proverbio que dice: "Si engendras a un hijo, llámalo tu hijo; mas si crías a un muchacho, llámalo tu esclavo."
  53. 5353. ¡Oh muchacho mío! Quien hace el bien hallará el bien; y quien obra el mal hallará el mal; pues el Señor recompensa a cada hombre conforme a la medida de sus obras.
  54. 5454. ¡Oh muchacho mío! ¿Qué más te diré fuera de estas palabras? Pues el Señor conoce lo oculto y escudriña todos los misterios y secretos.
  55. 5555. Y Él te juzgará y decidirá entre mí y ti, e te retribuirá conforme a tus merecimientos.'
  56. 5656. Y cuando Nadán oyó estas palabras de su tío Haiqar, al punto se hinchó y quedó como una vejiga a punto de estallar.
  57. 5757. Y se hincharon sus miembros, sus piernas, sus pies y sus costados; y se reventó su vientre, se derramaron todas sus entrañas, y pereció y murió.
  58. 5858. Y su postrer fin fue la perdición, y descendió a los abismos. Porque quien cava una fosa para su hermano, en ella caerá; y quien tiende lazos, en ellos quedará preso.
  59. 5959. Esto es lo que aconteció y lo que hemos hallado de la historia de Haiqar. Alabado sea Dios por siempre jamás. Amén y paz.
  60. 6060. Concluye esta crónica con el socorro de Dios, ensalzado sea. Amén, Amén, Amén.