3 Adán y Eva · Capítulo 13
- 1Después de esto, tomó Noé a sus hijos y edificó para ellos una ciudad que llamó Semanán, por cuanto ocho almas salieron del arca.
- 2Y habitaron Noé y sus hijos en aquel monte cerca de cien años, hasta tener nietos y bisnietos.
- 3Plantó Noé una vid y la cuidó hasta que dio fruto abundante.
- 4El fruto era dulce, y Noé tomó parte de él, exprimió vino, lo tomó una noche y lo bebió; se embriagó y fue a dormir junto a su mujer sin darse cuenta.
- 5Entró por la mañana su hijo Cam y vio a su padre descubierto, ebrio y privado de sentido.
- 6Púsose Cam a escarnecerlo, diciendo: ¿Qué es esto que has hecho, oh anciano?
- 7El anciano no entendió sus palabras, pero la mujer de Noé comprendió bien la afrenta.
- 8Salió Cam riéndose de su padre y refirió a sus hermanos Sem y Jafet lo ocurrido, mofándose de sus progenitores.
- 9Airáronse en gran manera Sem y Jafet y lo reprendieron con dureza por su torpeza, temiendo que hiciese daño al anciano por ser hombre rudo.
- 10Entonces Sem y Jafet se levantaron deprisa, tomaron una manta y la pusieron detrás de sus espaldas, de modo que les llegaba hasta los pies; caminaron hacia atrás, con el rostro vuelto hacia el camino por donde habían venido, hasta llegar a sus padres.
- 11Cubrieron con presteza a sus padres y salieron deprisa del aposento.
- 12Al día siguiente, la mujer de Noé le contó todo lo que Cam había dicho y hecho.
- 13Encendióse la ira de Noé contra Cam y lo maldijo, condenándolo a ser siervo de sus hermanos.
- 14Bendijo asimismo a Sem y a Jafet por haber procedido rectamente para con él.
- 15Tomó luego Noé otra esposa que le dio siete hijos, permaneciendo en aquel monte hasta acercarse sus días postreros.
- 16Y Noé vivió trescientos cincuenta años después de salir del arca.
- 17Llamó entonces a su primogénito Sem y le dio mandamiento, diciendo: Atiende, hijo mío, a lo que te mando.
- 18Este precepto que te ordeno hoy cobrará vigor cuando yo muera y me sepultéis.
- 19Concluido el luto, entra en el arca en que fuimos preservados de las aguas y saca de ella el cuerpo de nuestro padre Adán, sin revelarlo a nadie fuera de tu linaje.
- 20Hazle una caja hermosa y deposítalo dentro.
- 21Lleva contigo pan para tener provisiones durante el camino y vino para beber en el viaje; pues la tierra adonde irás es áspera y carece de alimento.
- 22Lleva contigo a Melquisedec, el hijo menor de Cainán (o Arfaxad), tu hijo; pues Dios lo escogió de entre todas las generaciones de los hombres para estar ante Él, adorarlo y servirlo junto al cuerpo de nuestro padre Adán.
- 23Deposita el cuerpo de Adán en medio de la tierra, pon a Melquisedec junto a él e instrúyelo en el servicio sacerdotal delante de Dios.
- 24Añadió Noé a Sem: Si guardares mi orden, el ángel del Señor irá con vosotros guiándoos por el camino,
- 25hasta que lleguéis al lugar donde depositaréis el cuerpo de Adán en medio de la tierra; pues en ese mismo lugar obrará Dios la salvación de todo el mundo.’
- 26Sin embargo, hijo mío, sé que nuestros hijos abandonaron este buen mandamiento, bajaron del Monte Santo y se mezclaron con los hijos de Caín, y perecieron con ellos en las aguas del Diluvio.
- 27Sabe, hijo mío, que desde Adán hasta hoy cada uno de los antiguos, al llegar la hora de dejar la carne, dio mandamientos a otro de ellos, y que se enseñaron estos mandamientos unos a otros.
- 28El primero que enseñó esta doctrina fue nuestro padre Adán, quien la transmitió a Set, y éste la conservó.
- 29Entonces Set lo transmitió a su hijo Enós, que lo guardó; y Enós lo dio a su hijo Cainán, que también lo guardó.
- 30Entonces Cainán lo dio a su hijo Mahalaleel, que lo guardó y lo transmitió a su hijo Jared.
- 31Y Jared lo guardó y lo dio a su hijo Enoc, quien también guardó este mandamiento y lo dio a su hijo Matusalén, que lo guardó,
- 32y lo dio a su hijo Lamec, que lo guardó y me lo dio a mí, su hijo; y yo lo he guardado.
- 33Pero mi abuelo Matusalén también me dio un gran mandamiento, que he guardado y que asimismo te doy.
- 34Recibe, pues, mi mandamiento y guarda mis palabras; oculta este misterio en tu corazón, pero no lo reveles a ninguno de tus parientes.
- 35Ve y deposita el cuerpo de nuestro padre Adán en la tierra; y déjalo allí hasta el día de la salvación.’