2 Adán y Eva · Capítulo 11
- 11. Después de la muerte de Adán y Eva, Set separó a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, de los hijos de Caín. Caín y su simiente descendieron y habitaron al occidente, debajo del lugar donde él había matado a su hermano Abel.
- 22. Mas Set y sus hijos habitaron al norte, en el monte de la Cueva de los Tesoros, para estar cerca de su padre, Adán.
- 33. Y Set, el mayor, alto y bueno, con un alma excelente y una mente fuerte, estaba al frente de su pueblo; y cuidó de ellos con inocencia, penitencia y mansedumbre, y no permitió que ninguno de ellos fuese a los hijos de Caín.
- 44. Pero a causa de su propia pureza, fueron llamados “Hijos de Dios” y estaban con Dios, en lugar de las huestes de ángeles que cayeron; pues continuaron alabando a Dios y cantando salmos a Él, en su cueva - la Cueva de los Tesoros.
- 55. Entonces Set estuvo delante del cuerpo de su padre Adán y de su madre Eva, y oró noche y día, y pidió misericordia para sí y para sus hijos; y que cuando tuviese dificultad en tratar con algún hijo, Él le diera consejo.
- 66. Mas Set y sus hijos no gustaron del trabajo terrenal, sino que se entregaron a las cosas celestiales; pues no tenían otro pensamiento sino alabanzas, doxologías y salmos a Dios.
- 77. Por eso oían siempre las voces de los ángeles, alabando y glorificando a Dios; de dentro del jardín, o cuando eran enviados por Dios en una misión, o cuando estaban subiendo al cielo.
- 88. Pues Set y sus hijos, por causa de su propia pureza, oyeron y vieron a aquellos ángeles. Además, el jardín no estaba muy por encima de ellos, sino sólo unos quince codos espirituales.
- 99. Ahora bien, un codo espiritual corresponde a tres codos de hombre, en total cuarenta y cinco codos.
- 1010. Set y sus hijos moraban en el monte debajo del jardín; no sembraron, ni segaron; no produjeron alimento para el cuerpo, ni aun trigo; sino sólo ofrendas. Comían de los frutos y de los árboles sabrosos que crecían en el monte donde moraban.
- 1111. Entonces Set ayunaba frecuentemente cada cuarenta días, así como sus hijos mayores. Pues la familia de Set sentía el aroma de los árboles del jardín, cuando el viento soplaba en aquella dirección.
- 1212. Eran felices, inocentes, sin temor repentino, no había celos, ni malas acciones, ni odio entre ellos. No había pasión animal; de ninguna boca entre ellos salieron palabras obscenas o maldiciones; ni malos consejos ni fraude. Pues los hombres de aquel tiempo nunca juraban, pero en circunstancias difíciles, cuando los hombres debían jurar, juraban por la sangre de Abel, el justo.
- 1313. Pero obligaban a sus hijos y a sus mujeres todos los días en la cueva a ayunar y orar, y a adorar al Dios Altísimo. Se bendecían en el cuerpo de su padre Adán y se ungían con él.
- 1414. Y ellos hicieron esto hasta que el fin de Set se aproximó.